"Fue como conocer a un rey": Pedro Pascal aún se emociona por haber trabajado con este director y piensa en él todos los días
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

A veces el proyecto más pequeño termina dejando la huella más grande. Y si ese director es Pedro Almodóvar, hasta una estrella en plena cima puede sentirse como alguien entrando al palacio por primera vez.

2025 fue uno de esos años en los que Pedro Pascal parecía estar en todas partes. Marvel lo convirtió en Reed Richards con Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos, Celine Song lo puso en Amores materialistas y Ari Aster lo llevó a otro terreno con Eddington. Tres proyectos muy distintos, tres conversaciones distintas y la misma sensación: Hollywood decidió que Pascal podía sostener casi cualquier tipo de universo.

2026 mantiene esa racha con más fuerza. The Mandalorian & Grogu lo regresó al lado más querido de Star Wars, mientras Avengers: Doomsday ya aparece en el horizonte como el siguiente gran evento del MCU. Pascal vive una etapa de estrella total. Aun así, entre tanto blockbuster y tanta franquicia, hay un encuentro artístico que todavía lo mueve de una forma mucho más íntima.

Avengers: Doomsday
Avengers: Doomsday
Dirigida por Joe Russo, Anthony Russo
Con Robert Downey Jr., Vanessa Kirby, Joseph Quinn
Fecha de estreno 18 de diciembre de 2026

Pedro Pascal y el director que lo dejó marcado

El cineasta que lo dejó sin palabras es su tocayo Pedro Almodóvar. Pascal trabajó con él en Extraña forma de vida, el western queer de 31 minutos que el cineasta español presentó en Cannes y que protagonizó junto a Ethan Hawke. Para el actor chileno-estadounidense, conocer a Almodóvar fue una experiencia difícil de poner en palabras simples. En una entrevista con Vanity Fair, lo resumió diciendo que fue "como conocer a un rey"

El Deseo

Pascal también dijo que conocerlo se sintió como encontrarse con un rey y con alguien de la familia al mismo tiempo, una mezcla rara entre reverencia y cercanía. Según él, Almodóvar podía hacerlo sentir cómodo y mantenerlo alerta al mismo tiempo. Ese tipo de presencia no se encuentra todos los días, ni siquiera cuando uno trabaja en franquicias enormes con presupuestos que podrían comprar media galaxia.

Un western breve, pero lleno de deseo y heridas

Extraña forma de vida sigue a Silva, interpretado por Pascal, un ranchero que cruza el desierto para reencontrarse con Jake, un sheriff encarnado por Hawke. Veinticinco años antes compartieron una relación intensa, y su reencuentro viene cargado de deseo, rencor, culpa y cosas que ambos fingieron dejar enterradas. Almodóvar tomó el western, un género históricamente asociado con dureza masculina, y lo convirtió en una historia de amor contenida, áspera y muy suya.

La película dura poco más de media hora, pero no se siente como un simple capricho de autor. Tiene los colores, los silencios, la tensión sexual y el melodrama que atraviesan buena parte del cine de Almodóvar. Hay pistolas, sombreros, caballos y desierto, pero también hay una conversación pendiente sobre lo que dos hombres pueden o no permitirse sentir. En manos de otro director, el concepto habría podido quedarse en provocación, pero con Almodóvar, se vuelve una herida elegante.

Almodóvar, el cineasta que Pascal ya admiraba desde antes

La admiración de Pascal por Almodóvar viene de lejos. El actor ha dicho que vio Mujeres al borde de un ataque de nervios en el cine y que desde entonces no se perdió su obra. Trabajar con alguien a quien uno siguió durante años no se siente igual que aceptar un proyecto más. Se parece más a entrar en una casa a la que siempre has querido.

El Deseo

Almodóvar también representa una forma de cine muy distinta a las franquicias que hoy rodean a Pascal. Sus películas suelen moverse entre madres, amantes, actrices, deseo, culpa, humor, dolor y colores imposibles de ignorar. En su mundo, las emociones rara vez piden permiso. Llegan, invaden la habitación y obligan a los personajes a decir algo que tal vez llevaban años evitando.

Para Pascal, ese tipo de cine parece tocar una fibra muy personal. Su carrera reciente lo ha llevado por universos enormes, desde el casco de Din Djarin hasta la figura elástica de Reed Richards, pero sus mejores momentos suelen aparecer cuando hay una emoción muy clara debajo del espectáculo. Almodóvar trabaja justo desde ahí: desde personajes que pueden verse estilizados, incluso excesivos, pero nunca vacíos.

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