Si alguien podía convertir a Odiseo en rival directo de los dinosaurios de Universal, era Christopher Nolan.
Christopher Nolan ya no compite solamente contra otros directores. Después de Oppenheimer, su nombre empezó a jugar en una liga diferente: la de los cineastas que pueden convertir una película adulta, larga, densa y llena de diálogos sobre física, guerra y culpa en un evento mundial. No todos logran eso aunque muchos lo intentan. Casi nadie sale con siete premios Oscar y casi mil millones de dólares en taquilla.
Ahora viene La Odisea, y Universal Pictures parece haber entendido perfecto el tamaño de la apuesta. Nolan no regresó con un drama pequeño para tomar aire después de la bomba atómica. Regresó con Homero, Matt Damon como Odiseo, cámaras IMAX, mitología griega, monstruos, dioses, viajes imposibles y un elenco que parece armado para ocupar media cartelera. Un plan para nada discreto.
La cifra que debe vencer 'La Odisea'
Para que La Odisea pueda convertirse en la película más taquillera en la historia de Universal Pictures, tendría que superar la marca de Jurassic World, que ronda los mil 671 millones de dólares a nivel mundial. Dicho fácil: Nolan tendría que entrar al club de los monstruos de taquilla, literalmente. No le basta con ser un éxito enorme ni con dominar conversaciones cinéfilas. Ahora, tendría que pasar por encima del dinosaurio más rentable del estudio.
Cuando se habla de "Christopher Nolan contra 'Jurassic Park'", la referencia emocional va directo a la franquicia creada a partir de la película de Steven Spielberg de 1993. Pero el récord económico dentro de Universal no lo tiene aquella primera entrega, sino Jurassic World, el relanzamiento de 2015 con Chris Pratt y Bryce Dallas Howard. La película convirtió la nostalgia jurásica en una máquina global.
Nolan ya demostró que puede llenar salas con algo difícil
El punto a favor de Christopher Nolan es que viene de una hazaña que todavía parece medio absurda. Oppenheimer no era una película fácil de vender si uno la describía en hechos fríos: tres horas, clasificación adulta, biografía histórica, dilemas científicos, política, audiencias hablando de fisión nuclear como si fuera tema de sobremesa. Y aun así, se volvió evento. La gente fue al cine, discutió formatos, buscó IMAX y convirtió una película de científicos en conversación popular.
Eso cambió la percepción sobre lo que puede hacer Nolan en taquilla. Antes ya tenía el respaldo de El caballero de la noche, El origen, Interestelar y Dunkerque, pero Oppenheimer consolidó algo más fuerte: la idea de que su nombre puede comportarse como franquicia. No necesita un superhéroe fijo, saga de juguetes ni dinosaurio porque el director mismo ya funciona como marca.
La Odisea intenta llevar eso al siguiente nivel. Tiene el gancho literario de una de las historias más antiguas y famosas de Occidente, pero también el envoltorio de blockbuster moderno. Matt Damon no está interpretando a cualquier viajero cansado. Es Odiseo, el hombre que quiere volver a casa mientras el mundo entero parece conspirar para impedírselo. En manos de Nolan, eso suena menos a una tarea escolar y más a experiencia gigante de sala llena.
El problema es que Jurassic World tenía algo que La Odisea quizá no tenga con la misma facilidad: acceso familiar masivo. Los dinosaurios cruzan edades con una facilidad brutal. Niños, papás, fans viejos, adolescentes, todos pueden entrarle sin demasiada preparación. La Odisea tendrá que convencer desde otro lugar. Su atractivo está en la escala, en el prestigio, en la curiosidad por ver cómo Nolan traduce una epopeya clásica al cine contemporáneo.