La sexta entrega de la franquicia 'Evil Dead' llega con una gran propuesta para los amantes del cine de terror
En un año donde el cine de terror comercial ha estado marcado por propuestas mucho más indies como Obsesión o Backrooms, es normal acercarse con cierto escepticismo a una nueva entrega de una franquicia tan conocida como Evil Dead. Más aún cuando se trata de una secuela de Evil Dead: El despertar, una película que durante su estreno se convirtió en una de las grandes conversaciones entre los fanáticos del género.
Sin embargo, Evil Dead: En llamas, dirigida por Sébastien Vaniček, termina siendo una continuación mucho más interesante de lo que esperaba. Es una película que respeta el universo creado por Sam Raimi, mantiene viva la identidad de la franquicia y, al mismo tiempo, encuentra su propio lugar. Los seguidores de la saga encontrarán suficientes referencias para sentirse como en casa, pero también quienes simplemente buscan una buena dosis de horror y gore probablemente saldrán más que satisfechos.
¿DE QUÉ TRATA 'EVIL DEAD: EN LLAMAS'?
Funcionando como secuela directa de Evil Dead: El despertar, de Lee Cronin, aunque lo suficientemente independiente para disfrutarse por sí sola, la historia sigue las consecuencias de que uno de los poseídos por el Necronomicón lograra escapar del edificio donde ocurrió la masacre en Los Ángeles.
En esta ocasión seguimos a Alice, una mujer que, tras la muerte de su esposo, Will, decide pasar el proceso de duelo en la casa de sus suegros, ubicada en medio del bosque. Lo que comienza como una incómoda reunión familiar pronto se convierte en una auténtica pesadilla cuando los integrantes de la familia son poseídos, uno por uno, por los deadites.
Desde ese momento queda claro que Vaniček entiende perfectamente qué hace diferente a Evil Dead del resto de películas sobre posesiones demoníacas. No se trata únicamente de sangre o violencia extrema. La franquicia siempre ha encontrado un extraño equilibrio entre el horror y un humor oscuro que vuelve todavía más incómodas las escenas de violencia. Los poseídos no solo matan: juegan con sus víctimas, se burlan de ellas y llevan el sufrimiento físico hasta un punto casi caricaturesco sin perder nunca la capacidad de incomodar. Y sí, el gore y la sangre vuelven a ser uno de los grandes elementos de esta producción.
'Evil Dead: En llamas': ¿Tiene escenas postcréditos la nueva película de terror que llegó a cines de México?PUNTOS FUERTES DE LA DEMONIACA HISTORIA
La película no se ahorra absolutamente nada. Hay litros de sangre, mutilaciones, cuerpos torturados y varias secuencias que seguramente pondrán incómodos incluso a quienes ya están acostumbrados al género. Pero lo interesante es que la violencia nunca depende únicamente del impacto visual.
Vaniček demuestra una manera interesante de manejar los momentos de tensión. En muchas ocasiones decide no mostrar directamente el horror, sino construirlo mediante la reacción de los personajes, el sonido o pequeños detalles dentro del encuadre. A diferencia de su antecesora, el fuerte de Vaniček está en el juego de cámaras y el montaje de sus secuencias.
Una escalera desapareciendo lentamente, una mano sosteniendo un sacacorchos durante algunos segundos de más o una simple sábana moviéndose dentro de una habitación termina generando mucha más ansiedad que cualquier jumpscare. Ese manejo del suspenso hace que Evil Dead: En llamas se sienta más refinada que otras entregas recientes del género.
Visualmente también destaca el trabajo de dirección. La cámara nunca permanece quieta demasiado tiempo y constantemente juega con los espacios cerrados de la casa para hacer sentir que los personajes realmente están atrapados. La parte final de la película es probablemente el mejor ejemplo de todo esto: brutal, creativa y desatada.
EL DRAMA FAMILIAR COMO HORROR
Existe un intento bastante claro de convertir esta reunión familiar en una metáfora de heridas generacionales, relaciones abusivas y la forma en que ciertos patrones de violencia se heredan dentro de una familia. Alice funciona como el punto de vista del espectador mientras descubrimos que cada integrante carga con cicatrices emocionales que existían mucho antes de la llegada de los demonios. La intención es interesante porque intenta darle un peso emocional distinto a la franquicia, pero el desarrollo nunca termina de profundizar tanto como parece prometer.
De hecho, creo que ese es el mayor problema del guion. Mientras el apartado visual y el horror continúan creciendo conforme avanza la película, los personajes no logran hacerlo. Hay varios conflictos familiares que parecen importantes durante la primera mitad, pero conforme aparecen los deadites prácticamente quedan relegados para dar prioridad a la sangre. Eso provoca que, aunque entendamos la relación entre ellos, pocas veces lleguemos a conectar realmente con los personajes antes de que comiencen a morir.
Hay una buena idea detrás, aunque da la impresión de que Vaniček confía mucho más en la fuerza de sus visuales que en permitir que esa reflexión crezca de manera más orgánica. Aun con esto, las actuaciones ayudan bastante a sostener todo el conjunto. Souheila Yacoub transmite muy bien el agotamiento emocional que exige la historia y el resto del elenco entiende perfectamente el tono exagerado que siempre ha caracterizado a los demonios-zombies, permitiendo que varias escenas funcionen tanto en terror puro como en humor negro.
Al final, Evil Dead: En llamas entiende muy bien qué esperan los seguidores de la franquicia. Hay sangre, posesiones, humor negro, efectos prácticos y un nivel de terror que difícilmente decepcionará a quienes buscan una experiencia gore sin restricciones. Quizá su historia no alcance la misma fuerza que su apartado visual ni termine de desarrollar todas las ideas que plantea sobre la familia y los traumas generacionales, pero cuando llega el momento de hacer sufrir a sus personajes, Sébastien Vaniček conoce perfectamente el lenguaje de Evil Dead.
No reinventa la franquicia, pero tampoco lo necesita ni lo busca. Es una entrega que sabe respetar su legado mientras encuentra pequeñas formas de expandirlo, convirtiéndose fácilmente en una de las propuestas de terror comercial más entretenidas y sangrientas del año.