Olivia Wilde fue destrozada por la industria y el público tras ‘Don’t Worry Darling’, pero su nuevo trabajo directorial es una prueba de que su talento aún merece una oportunidad y debe sacudirse de la farándula que la ha perjudicado hasta ahora.
La Invitación no estaba en mi radar hasta hace algunas semanas, si les soy honesta. La nueva película de Olivia Wilde tuvo su estreno en la edición del Festival de Sundance de 2026 y recibió el aclamo de la crítica, consiguiendo un lanzamiento limitado en cines de Estados Unidos el pasado 26 de junio, y llegó a la cartelera mexicana dos semanas más tarde de la mano de Cinépolis Distribución. Aunque la directora hizo un trabajo terrible con su última cinta, Don’t Worry Darling, decidí darle una oportunidad porque Devonté Hynes, uno de mis músicos favoritos, hizo el soundtrack de la producción. Y el resultado me dejó una gran experiencia en el cine.
Nadie puede negar que Olivia Wilde, quien comenzó como actriz y después debutó como directora en 2019 con Booksmart, una comedia coming of age sobre dos estudiantes de secundaria que quieren comerse al mundo tras graduarse de la preparatoria, hizo dudar a Hollywood sobre su carrera como cineasta luego del lío que fue Don’t Worry Darling, un drama de ciencia ficción con un elenco prometedor, pero que se convirtió en un caos total desde su rodaje hasta su estreno en cines.
'La Invitación' demuestra que Olivia Wilde tiene futuro como directora
Lo que Wilde consiguió con La Invitación se encuentra a años luz de lo que mostró con Don’t Worry Darling y hay muchos factores que lo demuestran, empezando por el elenco. Su nueva comedia para adultos es liderada por ella misma, Penélope Cruz, Edward Norton, y Seth Rogen, quienes dan una clase actoral sobre los matices que puede haber en una cena incómoda entre vecinos; mientras que en su cinta pasada tenía a Harry Styles, un actor prácticamente novato, como uno de los personajes centrales de su historia. Sin embargo, fue ella la que se llevó todas las críticas por una industria que se ensaña con las mujeres.
Wilde no dio lo mejor en la película de 2022, pero su relación con Harry Styles fue lo que volvió a la producción más turbulenta. Los chismes del set de rodaje, la atención a su vida personal y el polémico drama desatado por Florence Pugh en el Festival de Venecia y el supuesto escupitajo del cantante a Chris Pine terminaron de hundir la cinta, por lo que todo mundo ha pasado desapercibida La Invitación cuando llegó a cines cuatro años después de dicha catástrofe.
Creo que el hecho de que La Invitación no está recibiendo la atención que se merece es porque Olivia Wilde todavía continúa eclipsada por la misoginia en su contra tras ser pareja de Styles, y aquel desastre mejor conocido como Don’t Worry Darling. Aunque la película protagonizada por Cruz se ha convertido en una de las mejores calificadas del estudio A24 en 2026 al obtener 96 por ciento en Rotten Tomatoes, la cinta debería desatar una conversación aún más amplia entre el público, y no es el caso.
Cómo incomodar y hacer reír a tu público: una clase por Olivia Wilde
La crítica estadounidense está segura de que lo más reciente de Wilde como directora es material que debería ser considerado para los Oscar, y considero que no están en lo incorrecto. La puesta en escena es fenomenal y logra envolver al espectador en una intensa e inesperada reunión que transcurre las dos horas en un mismo espacio: un departamento recién remodelado que se siente tan incómodo como si uno se encontrara presente en dicho lugar.
Con un guion coescrito entre Will McCormack y Rashida Jones, La Invitación retrata una cena que se vuelve impredecible cuando una pareja invita a sus enigmáticos vecinos para conocerse más entre ellos. La conversación desencadena en un momento de sinceridad que evidencia los problemas de matrimonio entre Angela (Wilde) y Joe (Rogen), quienes están abiertos a intentarlo todo para salvar su relación o fallar en el intento.
La combinación perfecta de elenco, música y diseño de producción
Devonté Hynes, quien ha musicalizado otras producciones como We Are Who We Are y Passing, es un gran aportador para crear la atmósfera incómoda y de desesperación que se desarrolla en dicho departamento, uno tan atractivo y con estilo como el mostrado en The Drama, gracias a un solo instrumento y un par de notas que parecen sacadas de un thriller de suspenso. Pero es imposible ignorar el audaz guion de McCormack y Jones que más que incomodar, sumergen al espectador en una comedia a la que resulta imposible resistirse.
Desde la ansiedad de Angela hasta los inesperados diálogos de la pareja formada entre Pina (Cruz) y Hawk (Norton), La Invitación es un espectáculo que se siente como una obra de teatro y que es impredecible, estruendoso e íntimo. Wilde incluso consiguió que su película fuera comparada por Variety con el clásico de 1966 ¿Quién teme a Virginia Woolf?, y ganarse dicho cumplido es una tarea difícil, pero la cineasta lo logró luego de semejante tropiezo con Don’t Worry Darling.
La sala en la que vi la película estaba repleta de carcajadas, lo que me hace pensar que Olivia Wilde cumplió su cometido: filmar una comedia con temática para adultos que identifica sus límites, sin rozar en lo absurdo y tocando puntos emocionales que se quedan con el espectador. Aunque en un inicio me sentía indecisa sobre darle una oportunidad a Wilde como directora una vez más, lo que vi en la sala de cine me sorprendió y creo que su futuro como cineasta no debería ser tronchado por un mal ejercicio y una prensa sensacionalista. Si tienes la oportunidad de ver La Invitación este fin de semana, te animo a hacerlo.