Christopher Nolan alcanzó una de las escenas más impactantes de su carrera en ‘La Odisea’ y demostró su maestría como director, dejando al espectador la posibilidad de imaginar lo mismo que atravesaba su protagonista.
Aceptémoslo, no podemos dejar de pensar en La Odisea de Christopher Nolan. Parecía difícil que el cineasta superara espectáculos en la pantalla grande como los que logró con El caballero de la noche y Oppenheimer, pero su adaptación del poema de Homero demuestra que se sigue superando con cada película que entrega en salas. Aunque hay numerosos momentos sobresalientes a lo largo de sus casi tres horas de duración, hay uno del que todo mundo continúa hablando desde su estreno: la escena de las sirenas.
Mientras Odiseo (Matt Damon) y sus hombres navegan en el mar después de numerosos inconvenientes provocados por los dioses, el líder de los soldados pide ser atado al mástil del barco en uno de los trayectos más arriesgados de su viaje: la isla de las sirenas. Siguiendo el consejo de Circe (Samantha Morton), el héroe ordena a su tripulación taparse los oídos con cera, pero él es el único que se mantiene escuchando el canto de las criaturas marinas a pesar de que signifique una gran amenaza para él.
Eso es algo que nadie ha sobrevivido, pero él está dispuesto a soportar la tortura para conseguir la llave de regreso a Ítaca. Nolan es muy astuto para envolver al espectador en dicho mundo, por lo que evita que la audiencia, al igual que los marineros, escuchemos el canto de las sirenas casi como si nosotros mismos nos hubiéramos puesto cera en los oídos. Sin embargo, nos muestra el estrago de su sonido en el rostro de Odiseo.
El silencio: la herramienta más poderosa de 'La Odisea'
A la par de Odiseo, el público anhela escuchar lo que cantan las sirenas pero evita que lo hagamos, aunque nos permite ver no solo las consecuencias de ello en el personaje de Damon, sino también en el marinero que no se resiste la tentación y al quitarse la cera, se avienta del barco para nadar hacia ellas y quedar en el naufragio.
La escena es una clase magistral sobre cómo usar el sonido y el silencio para transmitir algo intangible al espectador, una emoción que afecta a su protagonista tanto como a las audiencias sentadas en la sala de cine. Aunque Ludwig Göransson hace un increíble trabajo con el soundtrack y la canción “Sirens”, Nolan logró el mejor resultado posible al no mostrar el canto en lo absoluto y enfocar por completo la atención del público en el tormento de Odiseo, el cual no habría sido posible sin la actuación de Damon.
De esta manera, los espectadores están sintiendo lo mismo que el héroe intentando regresar a casa, demostrando que el secreto detrás de su aterrador sonido no es más que una de las herramientas más poderosas del cine: el silencio, especialmente cuando sabes cómo manejarlo. Lo que importa no es lo que cantan las sirenas, sino las poderosas emociones que provocan en los personajes cuando pasan cerca de sus aguas.