La historia real de los Pueblos del Mar que inspiró uno de los giros más importantes en 'La Odisea'
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Odiseo pasó toda la película buscando a los hombres que destruirían su mundo. Penélope sólo necesitó escuchar su relato para reconocerlos.

La Odisea de Christopher Nolan parece, durante buena parte de su recorrido, una historia sobre un mundo que comienza a desmoronarse. Odiseo vuelve de Troya mientras escucha rumores sobre invasores llegados desde el mar, ciudades destruidas y una amenaza que nadie consigue identificar del todo. El peligro está en el ambiente, aunque nunca aparece un ejército claramente señalado como responsable.

Nolan aprovecha ese misterio para mirar el viaje desde otro lugar. La caída de Troya deja de ser la gran victoria que los bardos convertirán en canción y se muestra como una ciudad arrasada por hombres que entraron escondidos dentro de un regalo. Odiseo no regresa únicamente cansado: carga con la sospecha de que su famosa estrategia abrió una puerta que ya nadie podrá cerrar.

El enemigo del final nunca estuvo fuera de la historia

El giro llega cuando Penélope escucha a Odiseo hablar sobre los misteriosos "Pueblos del Mar" que, según las advertencias repetidas a lo largo de la película, provocarán el colapso de la civilización. Ella entiende antes que él quiénes podrían ser realmente y responde con una frase demoledora: los hombres llegados del mar son Odiseo y los griegos que destruyeron Troya. La amenaza que todos esperaban no era una fuerza extranjera. En realidad, ya había vuelto a casa convertida en héroe.

Esta idea no aparece en el poema de Homero. Nolan tomó un misterio histórico asociado con el final de la Edad del Bronce y lo colocó dentro de la aventura para transformar la identidad de Odiseo. El guerrero que se considera víctima de dioses, monstruos y tormentas también podría pertenecer al grupo que dejó ciudades incendiadas a su paso.

La película incluso vuelve sobre la entrada del caballo de Troya. Al comienzo, la operación se presenta como una jugada brillante. Más adelante vemos saqueos, asesinatos y la destrucción provocada por los soldados griegos. El truco que convirtió a Odiseo en leyenda también rompió la ley sagrada de la hospitalidad: los troyanos aceptaron un obsequio y recibieron un ejército escondido en su interior.

¿Quiénes fueron realmente los Pueblos del Mar?

"Pueblos del Mar" no era el nombre de una nación concreta ni de un ejército perfectamente organizado. Es una etiqueta creada por investigadores modernos para agrupar a distintas poblaciones mencionadas en inscripciones egipcias de finales de la Edad del Bronce. Entre ellas aparecen nombres como los sherden, shekelesh, tjeker y peleset, aunque su procedencia exacta continúa siendo discutida.

Las principales imágenes se conservan en el templo funerario de Ramsés III en Medinet Habu. Sus relieves muestran enfrentamientos terrestres y navales entre los egipcios y grupos llegados desde otras regiones del Mediterráneo. No todos son guerreros: también aparecen mujeres, niños y carros con pertenencias, señal de que algunas de estas poblaciones quizá estaban migrando y buscando nuevos territorios, no únicamente realizando incursiones para saquear.

Egipto consiguió contenerlos durante el reinado de Ramsés III, pero el mundo que rodeaba al faraón ya estaba cambiando. Cerca del año 1200 antes de nuestra era desaparecieron o se debilitaron importantes centros del Mediterráneo oriental. Durante mucho tiempo, aquellos navegantes cargaron con toda la culpa. El problema es que el derrumbe fue demasiado amplio para explicarlo con un solo enemigo.

El colapso probablemente comenzó antes de su llegada

Las investigaciones actuales suelen presentar una combinación mucho más complicada: sequías, escasez de alimentos, movimientos de población, rebeliones internas, guerras, posibles terremotos y la ruptura de las redes comerciales que mantenían conectado al Mediterráneo. Los llamados Pueblos del Mar pudieron acelerar la crisis, aprovecharla o incluso ser una consecuencia de ella. En lugar de un villano único, había un sistema entero dejando de funcionar.

Nolan se queda con esa incertidumbre. El director ha señalado que quizá nunca existió un grupo unido bajo ese nombre y que el fenómeno pudo formar parte de una transformación social y económica mucho mayor. Su película convierte esa duda histórica en una acusación moral: las sociedades hablan de invasores misteriosos porque resulta más cómodo culpar a desconocidos que reconocer la violencia producida desde dentro.

Nunca sabremos con certeza si algunos guerreros griegos terminaron mezclados con aquellas migraciones y ataques marítimos. Nolan no presenta su giro como una respuesta arqueológica definitiva, sino como una interpretación. Odiseo pasó toda la película buscando a los hombres que destruirían su mundo. Penélope sólo necesitó escuchar su relato para reconocerlos: habían llegado desde Troya en los mismos barcos que él.

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