No es de Tim Burton pero al verla, todos automáticamente piensan que es de su autoría.
Si creciste durante los 2000, seguramente hubo una época en la que Tim Burton parecía estar en todas partes. Johnny Depp era Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolate, Jack Skellington seguía apareciendo cada Navidad en El extraño mundo de Jack y personajes como el Joven manos de tijera ya se habían convertido en parte de la cultura popular. Bastaban unos árboles torcidos, personajes pálidos y un poco de oscuridad para pensar inmediatamente en su nombre.
Entre esas películas hubo una que terminó siendo especialmente querida por toda una generación. Tenía romance, esqueletos, canciones de Danny Elfman y un mundo de los muertos bastante más alegre que el de los vivos. Visualmente era Burton por todos lados, aunque detrás de cámaras la situación era bastante más peculiar de lo que uno imaginaría.
'El cadáver de la novia' no fue dirigida únicamente por Tim Burton
La película es El cadáver de la novia, estrenada en 2005 y protagonizada por las voces de Johnny Depp, Helena Bonham Carter y Emily Watson. La historia sigue a Victor Van Dort, un joven que practica sus votos matrimoniales en un bosque y termina colocando accidentalmente el anillo en el dedo de Emily, una mujer muerta que inmediatamente considera que ambos se acaban de casar. Burton aparece acreditado como director, pero compartió esa labor con el animador Mike Johnson.
La división del trabajo fue bastante particular. Johnson explicó años después que él era quien trabajaba diariamente con el equipo de animación, mientras Burton le entregaba dibujos, indicaciones y notas sobre la historia, los personajes y el tono que buscaba. Johnson debía tomar todo eso y convertirlo en escenas terminadas bajo la supervisión del cineasta.
Burton estaba ocupado con otro proyecto enorme al mismo tiempo: Charlie y la fábrica de chocolate. Las dos producciones coincidieron durante buena parte de su realización y hasta compartieron colaboradores como Depp, Bonham Carter, Danny Elfman y el guionista John August. Mientras Johnson seguía el avance de los muñecos cuadro por cuadro, Burton dividía su tiempo entre ambos mundos.
Johnny Depp era Willy Wonka de día y Victor de noche
La agenda también produjo una situación bastante extraña para Johnny Depp. Burton recordó que podían estar rodando Charlie y la fábrica de chocolate y, al terminar alguna jornada, pasar al estudio de grabación para trabajar en la voz de Victor. En cuestión de horas, Depp tenía que dejar atrás a Willy Wonka y convertirse en un novio victoriano bastante menos seguro de sí mismo.
Mike Johnson, mientras tanto, tenía un reto que iba mucho más allá de seguir indicaciones. El cadáver de la novia buscaba que el stop-motion tuviera una fluidez cercana a la animación por computadora sin perder la textura de los muñecos reales. Prácticamente, todos los movimientos de los personajes se realizaron físicamente y el CGI se reservó para detalles muy concretos, como algunos planos del velo transparente de Emily.
Hasta el aspecto de ambos mundos se construyó de manera opuesta. La vida de Victor está llena de grises, figuras rígidas y escenarios que parecen casi sin color, mientras que el mundo de los muertos tiene música, movimiento y tonos mucho más vivos. Johnson contó que incluso los decorados del mundo de los vivos fueron pintados con una paleta limitada para conseguir ese acabado.
Mike Johnson fue mucho más importante de lo que muchos recuerdan
Johnson tampoco llegó al proyecto por casualidad. Antes había trabajado como parte del equipo de El extraño mundo de Jack y como animador en James y el durazno gigante, así que conocía perfectamente el tipo de estética que Burton buscaba. Cuando El cadáver de la novia volvió a ponerse en marcha después de pasar años guardada, fue elegido precisamente porque entendía ese lenguaje visual.
La colaboración funcionó. La película terminó consiguiendo una nominación al Oscar a Mejor Película Animada en 2006, donde Johnson y Burton fueron reconocidos juntos como sus directores. Perdió frente a Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit, pero para entonces Victor y Emily ya se habían convertido en dos de los personajes más reconocibles asociados al cine de Burton. Veinte años después, seguimos llamándola casi automáticamente "una película de Tim Burton" y hoy puedes verla en HBO Max.