La admiración de Mickey Rourke por Robert De Niro terminó convertida en una rivalidad que sobrevivió durante décadas.
Hay rivalidades de Hollywood que nacen por dinero, papeles perdidos o romances cruzados. Otras empiezan de una manera mucho más sencilla: dos actores llegan al mismo set, no conectan y descubren que pasar varias semanas trabajando juntos será bastante más complicado de lo previsto. Cuando ambos tienen personalidades fuertes, el problema puede durar décadas.
Mickey Rourke sabe bastante de eso. En los años 80 era una de las figuras más intensas y prometedoras de Hollywood gracias a películas como La ley de la calle, El año del dragón y Nueve semanas y media. Pero cuando tuvo la oportunidad de compartir pantalla con uno de los actores que más admiraba, la experiencia terminó destruyendo por completo la imagen que tenía de él.
Mickey Rourke pasó de admirar a Robert De Niro a no soportarlo
El actor era Robert De Niro y la película que los reunió fue Corazón diabólico, el thriller de terror dirigido por Alan Parker y estrenado en 1987. Rourke interpreta a Harry Angel, un detective privado contratado por el misterioso Louis Cyphre, personaje de De Niro, para encontrar a un cantante desaparecido. La investigación termina llevándolo hasta Nueva Orleans y a un mundo cada vez más oscuro de asesinatos, vudú y secretos que habría sido mejor no descubrir.
Antes del rodaje, Rourke hablaba de De Niro casi como de un maestro. Lo admiraba al nivel de Marlon Brando y Al Pacino, y durante la producción incluso llegó a describirlo como uno de los actores más concentrados con los que había trabajado. Sentía que compartir escenas con él lo obligaba a estar completamente presente y hasta aseguró que aquella experiencia había renovado parte de su entusiasmo por la actuación.
Todo cambió bastante rápido. Según ha contado Rourke, De Niro se acercó durante el rodaje para pedirle que, mientras estuvieran trabajando, no hablaran, no se saludaran y mantuvieran distancia fuera de cámara. La intención aparentemente tenía que ver con conservar la tensión entre sus personajes, pero Rourke se lo tomó como un desprecio personal, especialmente porque estaba frente a alguien a quien había admirado durante años.
La tensión de Corazón satánico continuó fuera de cámara
La relación empeoró cuando, de acuerdo con Rourke, De Niro también puso límites sobre el contacto físico durante algunas escenas. El actor recordó años después que aquello terminó por cambiar completamente su percepción sobre su compañero. Lo que había comenzado como respeto se convirtió en un resentimiento que nunca se molestó demasiado en esconder.
En 2019, durante una aparición en televisión italiana, Rourke volvió a hablar de lo ocurrido. Contó que aquella actitud le había dolido precisamente porque admiraba a De Niro y aseguró que ya no sentía lo mismo por él. Desde entonces ha utilizado palabras bastante más duras para referirse a su antiguo compañero, dejando claro que el paso del tiempo no ayudó demasiado a suavizar las cosas.
Lo extraño es que toda esa incomodidad funciona perfectamente dentro de la película. Harry Angel observa al personaje de De Niro con una mezcla de sospecha y nerviosismo, mientras Louis Cyphre nunca parece perder el control de la conversación. Esa química incómoda terminó siendo una de las partes más recordadas de Corazón diabólico, una cinta que no funcionó demasiado bien en taquilla cuando llegó a los cines, pero que con los años consiguió estatus de culto.
Décadas después, la pelea volvió por 'El irlandés'
La historia podría haberse quedado como una mala experiencia de los años 80, pero volvió a explotar más de tres décadas después. Rourke aseguró en 2019 que había sido considerado para aparecer en El irlandés, de Martin Scorsese, pero que el proyecto no avanzó porque De Niro se habría negado a trabajar nuevamente con él. La película terminó reuniendo a De Niro con Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel.
El equipo de De Niro negó aquella versión. Su representante aseguró que ni Scorsese, ni los productores ni el departamento de casting habían contemplado realmente a Rourke para un papel. La aclaración provocó todavía más enojo y Rourke respondió con una publicación en Instagram cargada de insultos que posteriormente eliminó. De Niro, por su parte, prácticamente no ha alimentado públicamente la rivalidad.
Lo cierto es que Corazón diabólico sigue siendo la única película en la que ambos aparecen juntos. Rourke llegó al set emocionado por trabajar con uno de sus grandes referentes y salió con una opinión completamente distinta. Casi cuatro décadas después, esa admiración nunca regresó y aquella tensión detrás de cámaras terminó siendo casi tan comentada como la propia película.