Ya llegamos a la mitad de la nueva temporada de ‘Ted Lasso’ con un capítulo que evidencia la transformación en el entrenador interpretado por Jason Sudeikis, dándonos una sorpresa para el arco de su personaje.
Si hay algo que ayudó a consolidar a Ted Lasso como una comedia distinta a otras series, definitivamente fue su tono motivacional entre líneas y personajes. La historia de Nate (Nick Mohammed), un asistente que se encargaba de cortar el pasto, recoger balones y llevarle toallas limpias a los jugadores del AFC Richmond, se convirtió en una subtrama de suma importancia para las primeras tres temporadas, y ahora, la nueva entrega se encamina hacia el mismo destino, aunque el quinto capítulo acaba de redireccionarlo.
Alice Chilton (Tanya Reynolds) fue presentada en el segundo episodio, una vez que Ted (Jason Sudeikis) se había reinstalado en Londres, como la entrenadora auxiliar que le ayudaría a él y a Beard (Brendan Hunt) a entrenar al nuevo equipo femenil de Richmond. A lo largo de los capítulos hemos visto su faceta poco amigable y estricta tanto con sus colegas, como con las jugadoras, un arco de personaje que resulta bastante familiar ahora que no está Nate.
Si los comparamos, Alice ha retomado el lugar de Nate en la cuarta temporada, un caso perfecto para trabajar en manos de Ted Lasso. El quinto episodio llega con un enfrentamiento temido por la nueva plantilla de jugadoras: su encuentro con el Chelsea en Nelson Road, el mejor equipo del futbol femenil y uno al que parece imposible ganarle. El primer tiempo las pone en desventaja bajo dos goles, pero una plática motivacional de Ted es la solución para empatar el partido y casi ganarlo.
Sin embargo, la entrenadora Chilton demuestra su lado más estricto al menospreciar el desempeño de las jugadoras una vez que regresan a vestidores tras los 90 minutos. Ted Lasso podría pasar desapercibidas las palabras de Alice que bajan la moral del equipo, pero si algo aprendió de su relación con Nate, es que no hay que ignorar las señales de aislamiento e inseguridad.
El quinto episodio, titulado “La riqueza en la vergüenza”, trae de regreso la mejor versión de Ted Lasso, esa que envuelve al espectador en un drama que siempre termina con una lección motivacional: en este caso, la conexión es lo más importante. Alice Chilton quedó suspendida hasta el fin del año, pero la decisión tajante de Ted demuestra su madurez como personaje y su procuración no solo por las jugadoras, sino también por las cabezas que las guían.
Mientras que con Alice se desarrolla un drama similar al de Nate, la comedia llega por otro flanco, el de Beard, quien ha alcanzado la motivación suficiente para enfrentarse a sus miedos y asistir a una de las funciones de Jane, su exnovia tóxica, quien ha producido una obra de teatro sobre su relación amorosa con él. El episodio 5 logra mezclar ambos géneros para dar la dosis perfecta a los espectadores, la misma que logró conquistarlos en 2020 con su primera temporada, y una que en ocasiones se abalanza más hacia un lado que otro.
En lo personal, uno de mis momentos favoritos no llegó con Ted, Alice o Beard, sino con Rebecca (Hannah Waddingham), quien retoma el motivo central de esta temporada al bajar a la cancha del estadio y preguntar en el micrófono: ¿Dónde están? ¿En dónde se encuentran los aficionados más aferrados del futbol y por qué no están apoyando al equipo femenil? Con un estadio medio vacío y una transmisión del partido únicamente por streaming, la CEO de AFC Richmond está realizando las preguntas que importan, y unas que espero se sigan haciendo en los próximos episodios.