Antes de 'Baby Driver', 'Godzilla vs. Kong' o 'El problema de los 3 cuerpos', Eiza González pasó por una etapa en la que Hollywood parecía algo muy lejano para ella.
Hay carreras que parecen construirse a partir de una gran oportunidad y otras que avanzan gracias a una serie de casualidades. Salma Hayek tuvo que abrirse camino cuando prácticamente no había espacio para actrices mexicanas en Hollywood, Diego Luna encontró en Y tu mamá también un salto internacional y Eiza González terminó entrando a la industria estadounidense por una puerta bastante inesperada.
Para entonces, González ya era conocida en México por producciones como Lola, érase una vez y Amores verdaderos, pero trabajar en Hollywood todavía parecía otro mundo. Ella misma ha contado que ni siquiera veía Estados Unidos como el siguiente paso lógico de su carrera. En realidad, estaba atravesando un momento personal complicado y Los Ángeles terminó funcionando primero como un lugar para alejarse un poco de todo.
Su mamá le consiguió una audición cuando Eiza ni siquiera tenía representante
La actriz había pasado por una ruptura amorosa y se sentía particularmente triste, además de agotada por la atención de la prensa alrededor de su vida privada. Decidió quedarse un tiempo en Los Ángeles y rentó una habitación mientras intentaba despejarse. Fue entonces cuando su mamá, Glenda Reyna, se encontró con IMDbPro y decidió probar suerte por su cuenta.
González ha contado que en ese momento no tenía agente, manager ni representación en Estados Unidos. Su mamá puso el nombre de su hija y su propio correo electrónico en el perfil y comenzó a buscar oportunidades. Eiza pensaba que aquello difícilmente iba a funcionar porque así no imaginaba que se conseguían audiciones en Hollywood. Días después llegó una invitación para hacer precisamente eso.
La actriz aceptó más por curiosidad que por confianza. Nunca había hecho una audición profesional en inglés y tampoco sabía qué proyecto tenía enfrente. Lo que parecía un casting cualquiera comenzó a ponerse raro cuando recibió una segunda llamada, luego otra y después documentos de confidencialidad. Ahí quedó claro que no estaba compitiendo por algo pequeño.
Terminó frente a J.J. Abrams y descubrió que estaba audicionando para Rey
El proyecto utilizaba material falso para mantener el secreto y González no sabía qué personaje estaba interpretando. Todo cambió cuando llegó a una de las siguientes rondas y se encontró con J.J. Abrams. Apenas entonces entendió que estaba dentro del proceso de selección para Star Wars: El despertar de la Fuerza y que el personaje en cuestión era Rey.
Eiza avanzó bastante dentro de las pruebas, aunque finalmente el papel terminó en manos de Daisy Ridley. La actriz británica era prácticamente desconocida para el gran público cuando apareció en 2015 como la nueva protagonista de una saga que llevaba décadas formando parte de la cultura pop. Para González, aquello parecía destinado a convertirse simplemente en una buena historia sobre la vez que estuvo cerca de entrar a Star Wars.
Pero el casting había dejado algo mucho más útil que un papel perdido. Gente de la industria ya había visto su material, sabía quién era y podía llamarla para otras producciones. Su mamá había conseguido algo que Eiza consideraba casi imposible unos días antes: colocarla frente a directores de casting estadounidenses sin que ella tuviera una carrera construida todavía en ese mercado.