La razón por la cual la máquina del tiempo en 'Volver al Futuro' iba a ser una heladera en el libreto original
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Antes del DeLorean, las puertas de ala de gaviota y las famosas 88 millas por hora, Robert Zemeckis y Bob Gale imaginaron una forma mucho menos elegante de viajar en el tiempo.

Hay objetos de cine que terminaron siendo inseparables de una película. La espada láser pertenece a Star Wars, el látigo inmediatamente hace pensar en Indiana Jones y basta ver un DeLorean para sentir el viaje de Volver al Futuro. Incluso quienes jamás han visto completa la trilogía probablemente saben que ese auto puede viajar en el tiempo.

Pero el vehículo más famoso de Doc Brown estuvo muy cerca de no existir. Durante las primeras versiones de la historia, Robert Zemeckis y Bob Gale probaron diferentes maneras de mandar a Marty McFly hasta 1955. Una de ellas era muchísimo menos espectacular y, vista cuatro décadas después, también bastante peligrosa: la máquina debía estar construida dentro de un refrigerador.

Marty McFly originalmente tenía que encerrarse dentro de un refrigerador

Zemeckis confirmó años después que la idea formó parte de las primeras etapas del guion. El funcionamiento era sencillo: Marty debía entrar al refrigerador, cerrar la puerta y esperar a que el aparato activara el viaje temporal. El problema apareció cuando los cineastas imaginaron qué podía ocurrir después de que millones de niños vieran la película.

"Nos preocupaba que los niños comenzaran a encerrarse dentro de refrigeradores", recordó Zemeckis en las notas oficiales de producción. En aquella época todavía existían modelos viejos con mecanismos que podían dificultar abrirlos desde el interior, así que copiar la escena podía pasar rápidamente de un juego a una emergencia real. Por supuesto, la idea desapareció antes del rodaje.

El final también iba a tener una explosión nuclear

En una de aquellas versiones tempranas, Marty ni siquiera regresaba a 1985 aprovechando el rayo que cae sobre la torre del reloj. El plan era llevar la máquina hasta un sitio de pruebas nucleares para conseguir la enorme cantidad de energía necesaria para activar el viaje en el tiempo. Universal incluso conserva los storyboards de aquella secuencia entre los materiales históricos de la película.

El actor Jon Cryer, quien llegó a audicionar para Marty McFly, recordó haber leído una versión donde el protagonista entraba a un pueblo falso construido para una prueba atómica y terminaba buscando refugio antes de la explosión. La escena tenía maniquíes, casas preparadas para ser destruidas y una bomba nuclear proporcionando la energía del viaje.

La imagen resulta muy familiar. Más de dos décadas después, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, también relacionada con Spielberg, mostraría a Harrison Ford sobreviviendo una explosión nuclear dentro de un refrigerador. La idea que Volver al Futuro había descartado terminó encontrando otro lugar en el cine.

Entonces apareció el DeLorean y todo tuvo sentido

Los guionistas decidieron que la máquina debía ser móvil y comenzaron a pensar en un automóvil. El DeLorean DMC-12 terminó ganando por una razón visual perfecta para la película: sus famosas puertas de ala de gaviota podían hacer que alguien de 1955 confundiera el vehículo con una nave espacial.

Además, se veía extraño. El cuerpo de acero inoxidable y aquellas puertas hacían que el DeLorean pareciera futurista incluso estacionado. El equipo recibió dos instrucciones esenciales para modificarlo: debía sentirse como algo construido en el garaje de un inventor excéntrico y tenía que albergar un reactor nuclear.

La elección también produjo uno de los mejores chistes de la película. Cuando Doc Brown aparece por primera vez con su invento, Marty apenas puede creer que haya construido una máquina del tiempo dentro de un DeLorean. Para Doc la respuesta es obvia: si vas a viajar en el tiempo dentro de un auto, más vale hacerlo con estilo.

El cambio terminó redefiniendo toda la franquicia. El DeLorean podía acelerar hasta las famosas 88 millas por hora, atravesar Hill Valley dejando líneas de fuego detrás y después transformarse para volar al final de la primera película. Para las secuelas, ya era prácticamente otro personaje. Pero todo pudo haber sido muy distinto.

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