‘A cualquier precio’, crítica: el thriller policiaco que me hizo viajar al Misisipi de 1966 y cuestionar los límites de la justicia

Mark Wahlberg y Yahya Abdul-Mateen II protagonizan una historia basada en hechos reales que mezcla crimen, racismo y una alianza tan inesperada como peligrosa.

Por Paloma MH

Hay películas que terminan cuando aparecen los créditos y otras que, por alguna razón, continúan dando vueltas en la cabeza. ‘A cualquier precio’, el thriller de Elegance Bratton, pertenece a la segunda categoría. No soy particularmente fan del thriller policiaco, pero esta película consiguió algo que no esperaba: hacerme querer verla nuevamente para descubrir detalles que quizá en un primer vistazo pasaron desapercibidos.

Y hay una frase que, después de verla, resume perfectamente lo que me dejó: no sabía que el bien y el mal juntos pudieran lograr algo inimaginable.

Un viaje al Misisipi de 1966

Una de las cosas que más me sorprendieron de ‘A cualquier precio’ es su capacidad para transportarme al Misisipi de 1966. No se siente simplemente como una película ambientada en otra época; sus escenarios, la fotografía, las escenas de violencia y la tensión constante ayudan a entender el peligro que rodeaba a las personas afroamericanas que luchaban por ejercer derechos tan básicos como votar.

La historia está inspirada en hechos reales y parte de los asesinatos de líderes de los derechos civiles. Entre ellos está Vernon Dahmer, interpretado por Giancarlo Esposito, un empresario y líder local de la NAACP que promovía el registro de votantes negros y que incluso ofreció pagar el impuesto electoral de dos dólares a quienes no pudieran hacerlo. Su activismo lo convirtió en objetivo del Ku Klux Klan.

Y es precisamente ahí donde la película deja de ser solamente un thriller policiaco. Mientras avanza, resulta imposible no pensar en lo que significaba vivir en una época en la que defender la libertad, la democracia y el derecho al voto podía convertirte en blanco de la violencia.

Eso fue quizá lo que más me hizo reflexionar: mirar una realidad que parece lejana y preguntarme cuánto hemos cambiado realmente desde entonces. La película no necesita decirnos todo el tiempo qué pensar; basta con mostrarnos el miedo, la discriminación y las consecuencias de intentar cambiar las cosas.

Cuando el FBI necesita a un mafioso

Pero si hay algo que hace que esta historia sea particularmente llamativa es su protagonista: Wayne Strider, un joven agente afroamericano del FBI interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, termina trabajando junto a Gregory Scarpa, un temido sicario de la mafia interpretado por Mark Wahlberg.

Y aquí está, para mí, uno de los mayores atractivos de la película.

Strider representa la ley, las reglas y la intención de hacer justicia siguiendo los procedimientos. Scarpa, en cambio, es un criminal que opera bajo sus propias reglas y utiliza métodos violentos para conseguir información. La premisa resulta casi absurda: ¿qué puede hacer un agente del FBI trabajando junto a un hombre de la mafia?

Sin embargo, justamente esa contradicción sostiene buena parte de la película. El FBI recurre a Scarpa porque sus métodos pueden abrir puertas que las autoridades no consiguen atravesar, mientras Strider funciona como el contrapunto que intenta mantener la investigación dentro de ciertos límites.

Y aunque evidentemente nadie debería romantizar los métodos de un criminal, la película encuentra algo interesante en esa alianza: dos hombres que representan mundos completamente opuestos terminan persiguiendo un mismo objetivo.

Es ahí donde el título ‘A cualquier precio’ cobra todavía más sentido.

Una película que deja preguntas después de los créditos

‘A cualquier precio’ puede disfrutarse como un thriller criminal, con persecuciones, violencia, investigación y una dupla protagonista bastante peculiar. Pero, personalmente, creo que su mayor valor está en todo lo que provoca después.

Me hizo pensar en una época en la que la discriminación estaba profundamente arraigada y en personas que tuvieron que arriesgarlo todo para defender derechos que hoy consideramos fundamentales. También me hizo pensar en cómo la violencia puede crecer cuando quienes deberían proteger a una comunidad permiten que el miedo se convierta en una herramienta de control.

Y quizá por eso volvería a verla.

No solamente para seguir la investigación o descubrir algún detalle que se me haya escapado, sino para observar nuevamente esas escenas y preguntarme qué hay detrás de ellas. Porque, aunque ‘A cualquier precio’ nos lleva hasta el Misisipi de 1966, algunas de las preguntas que plantea siguen siendo incómodamente actuales: ¿qué ocurre cuando la justicia llega demasiado tarde?, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguirla? y, sobre todo, ¿cuánto puede cambiar una sociedad cuando alguien decide que ya no está dispuesto a quedarse callado?

No sé si el thriller policiaco se convertirá de pronto en mi género favorito, pero sí tengo claro algo: ‘A cualquier precio’ consiguió transportarme a una época en la que no me hubiera gustado vivir y, al mismo tiempo, recordarme por qué es importante seguir contando estas historias.

Paloma MH
-Redactora
Creo en la magia de Disney. Crecí con Toy Story, soñé con ser Jasmine y encontré en Woody a uno de esos personajes que te acompañan para siempre: noble, leal, protector y con un corazón enorme. Fan de las series mexicanas. Fan absoluta de las actuaciones de Angelique Boyer, especialmente en Teresa.
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