Mucho antes de pilotar el Halcón Milenario o ponerse el sombrero de 'Indiana Jones', Harrison Ford también pasó tiempo entre fogones.
Pensar en Harrison Ford lleva casi automáticamente a Han Solo, Indiana Jones o Rick Deckard de Blade Runner. Su carrera lleva más de cinco décadas frente a las cámaras y, a sus 84 años, continúa trabajando en cine y televisión. Pero antes de convertirse en una de las estrellas más reconocibles de Hollywood tuvo empleos más cotidianos, entre ellos algunos relacionados con la cocina.
Esa faceta doméstica terminó dejando huella en uno de sus hijos. Ben Ford eligió un camino muy distinto al de su padre y se convirtió en chef profesional, pasando por cocinas como Chez Panisse y Campanile antes de abrir sus propios proyectos. Entre todos esos años de formación y restaurantes todavía conserva el recuerdo de un platillo que Harrison le preparaba cuando era niño.
El sándwich que Harrison Ford preparaba cuando todavía era un padre muy joven
La receta es una versión del clásico grilled cheese estadounidense: pan integral, un buen queso cheddar fuerte, tomate y unas gotas de salsa Worcestershire. Ben Ford la recordó en una entrevista con Mashed y la describió como uno de esos sabores capaces de transportarlo directamente a su infancia. Harrison tenía apenas 23 años cuando nació su hijo mayor y todavía estaba muy lejos de la fama que llegaría después.
Prepararlo tampoco requiere demasiada técnica. La base son dos rebanadas de pan integral y una buena cantidad de cheddar fuerte, de esos que aportan bastante sabor incluso antes de derretirse. Después entran unas rodajas de tomate y la parte menos habitual de la combinación: unas gotas de salsa Worcestershire, que aportan ese toque salado, ácido y profundo que distingue la versión de Ford de un simple sándwich de queso.
Después solo queda llevarlo a una sartén con un poco de mantequilla o aceite y cocinarlo a fuego moderado hasta conseguir pan dorado por fuera y queso completamente fundido por dentro. El tomate aporta frescura y la Worcestershire corta un poco la intensidad del cheddar. Es una receta tan fácil que encaja bien con algo que Ford ha dicho sobre su manera de cocinar: prefiere preparaciones sencillas que puedan resolverse rápidamente.
Su hijo terminó convirtiendo la cocina en una carrera
La historia tiene algo de ironía familiar. Harrison Ford dejó atrás aquellos trabajos relacionados con la comida para probar suerte como actor, y durante años complementó sus ingresos trabajando como carpintero, mientras Ben terminó dedicándose profesionalmente justo a la cocina. Su trayectoria incluye restaurantes, consultoría gastronómica y el libro "Taming the Feast", dedicado especialmente a grandes comidas preparadas al aire libre.
Ben incluso intentó mantener vivo el sándwich con la siguiente generación. Según contó, quiso prepararlo también para sus hijos, aunque se encontró con un obstáculo bastante sencillo: a ellos no les gusta el tomate. Así que la receta que funcionó perfectamente durante su propia infancia encontró algo más de resistencia décadas después.
Y mientras Harrison Ford se convirtió en una leyenda del cine, Ben hizo de los fogones su profesión. Entre ambos quedó aquella combinación de pan integral, cheddar fuerte, tomate y salsa Worcestershire, una receta casera que necesitó varias décadas para terminar llamando la atención de medio internet.