Hace 20 años se estrenó uno de los mayores fracasos de la historia del cine de ciencia ficción. La saga sobrevivió por las ganas de su protagonista

Hollywood suele tener poca paciencia con las franquicias que pierden dinero, pero Vin Diesel se negó a aceptar que una de sus sagas favoritas terminara después de una enorme decepción en taquilla.

Por Sergio Negrete

Antes de que Rápidos y furiosos convirtiera a Vin Diesel en sinónimo de automóviles imposibles y discursos sobre la familia, el actor tenía otra obsesión. En 2000 apareció como Richard B. Riddick en Pitch Black, una cinta de ciencia ficción relativamente pequeña que mezclaba supervivencia, monstruos y oscuridad casi absoluta. El personaje funcionó tan bien que Universal decidió apostar muchísimo más dinero por su continuación.

El problema llegó cuando aquella secuela quiso pasar de una historia contenida a una enorme aventura espacial. Había nuevos planetas, imperios, ejércitos y una mitología mucho más ambiciosa, pero el público respondió bastante menos de lo que el estudio esperaba. Con un presupuesto multiplicado varias veces, el futuro de Riddick quedó prácticamente congelado.

'Las crónicas de Riddick' costó 120 millones y apenas recuperó esa cifra en cines

Las crónicas de Riddick se estrenó en 2004 nuevamente con David Twohy detrás de la cámara. Mientras Pitch Black había costado alrededor de 23 millones de dólares, Universal elevó la apuesta hasta unos 120 millones, convencida de que Vin Diesel podía encabezar una nueva gran franquicia de ciencia ficción.

La cinta llevó a Riddick mucho más allá del planeta hostil de la primera entrega. Esta vez tenía que enfrentarse a los Necromongers, una enorme fuerza militar que conquista mundos enteros, mientras la historia ampliaba todo lo relacionado con sus orígenes y la raza de los Furyanos. Judi Dench, Karl Urban y Thandiwe Newton se incorporaron a un reparto mucho más grande.

En taquilla llegó el golpe. Las crónicas de Riddick recaudó alrededor de 115.9 millones de dólares en todo el mundo, menos que su propio costo de producción antes de sumar publicidad y distribución. Ni siquiera consiguió encabezar la taquilla estadounidense durante su estreno, que llegó apenas una semana después de Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Para Universal, aquello difícilmente justificaba seguir gastando en la saga.

Vin Diesel quería tanto a Riddick que terminó negociando los derechos

El apego de Diesel al personaje venía desde mucho antes. De hecho, rechazó regresar para Más rápido, más furioso y prefirió concentrarse en Riddick, aun cuando volver con Dominic Toretto podía haber sido bastante más seguro comercialmente. Después del fracaso de 2004, su interés tampoco desapareció.

El actor incluso intentó comprar los derechos. Según distintos relatos sobre la negociación, ofreció alrededor de 10 millones de dólares, pero Universal no aceptó. El estudio tampoco tenía planes inmediatos para hacer otra película. Simplemente no quería desprenderse de una propiedad que quizá alguien más pudiera convertir en éxito.

Entonces apareció Rápidos y furiosos: Reto Tokio. Universal quería que Diesel apareciera unos segundos al final como Dominic Toretto, pero en lugar de cobrar un salario tradicional, el actor negoció algo mucho más útil para él: los derechos sobre Riddick. Aquella breve escena en la que Dom aparece listo para correr contra Sean Boswell terminó dándole la posibilidad de revivir otra franquicia que Hollywood ya consideraba terminada.

Nueve años después, Riddick volvió con una película mucho más pequeña

Diesel y David Twohy entendieron la lección del fracaso anterior. En lugar de intentar otra enorme ópera espacial, Riddick regresó en 2013 con una historia mucho más cercana a Pitch Black: un planeta hostil, criaturas peligrosas y mercenarios intentando capturar a un protagonista que suele ser bastante más peligroso que ellos.

El presupuesto bajó hasta unos 38 millones de dólares y la película consiguió alrededor de 98.3 millones en taquilla mundial. No fue un fenómeno gigantesco, pero esta vez las cuentas tenían mucho más sentido y demostraron que todavía existía público para el personaje. Diesel había conseguido mantener con vida una saga que llevaba casi una década sin aparecer en cines.

Y todavía quiere continuar. La cuarta película lleva por título Riddick: Furya y volverá a reunir a Diesel con David Twohy. La historia llevará finalmente al personaje hasta su mundo natal, donde encontrará a otros Furyanos luchando contra una nueva amenaza. La producción fue anunciada para Alemania, España y Reino Unido y registros de producción la sitúan ya con fotografía principal completada. Eso sí, hasta septiembre de 2026 todavía no existe una fecha oficial de estreno públicamente confirmada.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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