El estudio pensó que este detalle de Meryl Streep podía arruinar ‘El diablo viste a la moda’: terminó siendo parte esencial de Miranda Priestly
por Sergio Negrete

Miranda Priestly entra a una habitación y casi nadie necesita explicarle quién manda. Su voz baja, la mirada capaz de poner nervioso a todo Runway y una imagen imposible de confundir terminaron definiendo al personaje.

El diablo viste a la moda está llena de decisiones que hoy parecen obvias. Anne Hathaway como Andy Sachs, Emily Blunt corriendo detrás de Miranda con una agenda en la mano y Stanley Tucci explicando por qué la moda importa encajan tan bien que cuesta imaginar otra versión.

Con Meryl Streep ocurrió algo distinto. Cuando llegó el momento de construir físicamente a Miranda Priestly, la actriz apareció con una idea muy clara: quería llevar el cabello corto, completamente blanco y peinado hacia atrás. En Fox 2000 pensaron que aquello podía arruinar la película.

El estudio quería que Meryl Streep abandonara el cabello blanco

Elizabeth Gabler, entonces presidenta de Fox 2000, estaba convencida de que la peluca blanca era un error y pidió al director David Frankel que hablara con Streep para hacerla cambiar de opinión. Él encontró una salida mucho más sencilla: le respondió que fuera ella quien se lo dijera. Nadie lo hizo.

La decisión sobrevivió y terminó siendo imposible separar ese cabello de Miranda. Frente al vestuario negro, los abrigos enormes y los lentes oscuros, el blanco funcionaba casi como una corona. También ayudaba a que Streep se alejara de la comparación más evidente con Anna Wintour, editora de Vogue, cuyo famoso corte bob castaño había acompañado desde el principio las comparaciones con el personaje de la novela.

La inspiración había salido de Helen Mirren

El aspecto tampoco nació de la nada. Helen Mirren reveló en 2016 que Streep le había contado que tomó prestado su cabello para Miranda Priestly. Cuando Mirren vio las primeras fotografías del personaje, reconoció inmediatamente ese corte corto y plateado que ella misma había llevado durante años.

Streep llevaba décadas trabajando los cambios físicos de sus personajes junto a J. Roy Helland, su maquillista y estilista desde principios de los ochenta. Ambos habían colaborado desde La decisión de Sophie y siguieron transformándola para papeles muy distintos. Años después, Helland ganaría un Oscar junto con Mark Coulier por convertirla en Margaret Thatcher en La dama de hierro.

Con Miranda, el cabello ayudaba a contar una historia antes de escucharla hablar. No tenía que copiar directamente a una editora real ni seguir lo que el estudio consideraba más seguro. Bastaba verla bajar del auto, quitarse los lentes y caminar hacia el elevador para entender que Andy estaba a punto de entrar en un mundo gobernado por alguien que había pensado cada detalle de su imagen.

Miranda terminó convirtiéndose en uno de los grandes personajes de Meryl Streep

La apuesta funcionó. El diablo viste a la moda costó alrededor de 35 millones de dólares y recaudó más de 326 millones en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los grandes éxitos de 2006.

Streep consiguió además una nominación al Oscar como Mejor Actriz, mientras Patricia Field fue nominada por el vestuario. Para entonces, Miranda ya había quedado instalada entre esos personajes donde una frase dicha casi en susurro podía ser más intimidante que cualquier grito.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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