Uno pensaría que la fortuna de Arnold Schwarzenegger llegó gracias a 'Terminator' o algún éxito de acción. En realidad, el cheque más lucrativo de su carrera salió de una comedia que Hollywood ni siquiera estaba seguro de querer hacer.
Durante buena parte de los años 80 y 90, Arnold Schwarzenegger fue prácticamente sinónimo de cine de acción. Conan el Bárbaro, Terminator, Depredador, El vengador del futuro y Terminator 2 lo convirtieron en uno de los actores mejor pagados de Hollywood. Para la segunda entrega de la saga de James Cameron recibió alrededor de 15 millones de dólares, y sus salarios continuarían creciendo durante la década siguiente.
Por eso sería fácil imaginar que alguno de esos blockbusters produjo el mayor ingreso de su carrera. Schwarzenegger ha dicho que ocurrió exactamente lo contrario: su mejor negocio nació cuando decidió renunciar por completo a un sueldo y apostar por una película en la que interpretaba a un hombre ingenuo que descubría que Danny DeVito era su hermano gemelo.
La risa terminó siendo el mejor negocio de su carrera
La película era Gemelos, la comedia de 1988 dirigida por Ivan Reitman. Schwarzenegger interpreta a Julius Benedict, resultado de un experimento genético diseñado para crear al hombre perfecto. Cuando descubre que tiene un hermano, sale a buscarlo y termina encontrando a Vincent, un estafador bajo, endeudado y con una personalidad completamente opuesta a la suya.
Décadas después, durante una aparición en Watch What Happens Live, el actor confirmó que ninguna otra cinta le ha dejado tanto dinero. Cuando Andy Cohen le preguntó si había ganado más de 20 millones de dólares, respondió que sí. La cifra subió a 40 millones y Schwarzenegger volvió a confirmar que había recibido todavía más: "Fue más que eso. Más que con cualquier película que haya hecho".
La clave estaba en el contrato. Schwarzenegger, Danny DeVito e Ivan Reitman aceptaron trabajar sin cobrar un salario tradicional a cambio de quedarse con alrededor del 37.5 por ciento de participación conjunta en la película. Schwarzenegger ha contado que el acuerdo prácticamente se escribió sobre una servilleta durante una comida. Si la cinta fracasaba, los tres podían terminar trabajando gratis.
Hollywood no estaba convencido de que Schwarzenegger pudiera hacer comedia
La apuesta era arriesgada porque los estudios sabían perfectamente cómo vender a Schwarzenegger con una ametralladora entre las manos, pero todavía tenían dudas sobre verlo haciendo reír. Él llevaba tiempo queriendo probar la comedia y entendía que pedir además su salario habitual hacía más difícil convencer a Universal. Así que convirtió el riesgo creativo en uno financiero: si el estudio apostaba por él, él también pondría algo sobre la mesa.
El contraste con Danny DeVito terminó vendiendo prácticamente toda la película. Schwarzenegger incluso ha contado que fue él quien propuso al actor porque quería que los dos hermanos fueran opuestos no solo en personalidad, sino también físicamente. La jugada funcionó mucho mejor de lo esperado. Gemelos costó alrededor de 15 millones de dólares y recaudó más de 216 millones en todo el mundo.
El acuerdo siguió produciendo dinero durante años
El éxito tampoco terminó cuando la película salió de los cines. Las ventas y rentas en formatos domésticos siguieron generando ingresos, y el contrato permitía que Schwarzenegger continuara beneficiándose de ellos. Él mismo resumió años después aquella experiencia diciendo que "el regalo sigue dando", mientras recordaba que Universal jamás quiso repetir un acuerdo semejante después de comprobar cuánto dinero había terminado entregando.
Gemelos también cambió su carrera de otra manera. Dos años después volvió a trabajar con Reitman en Un detective en el kínder, y más adelante llegarían comedias como El regalo prometido. El tipo que parecía destinado a resolver todos sus problemas con músculos y explosiones había descubierto que también podía llenar salas jugando directamente con esa imagen.
Hubo durante años planes para una secuela titulada Triplets, que reuniría nuevamente a Schwarzenegger y DeVito con un tercer hermano, primero pensado para Eddie Murphy y después para Tracy Morgan. El proyecto nunca consiguió despegar definitivamente. Tal vez tampoco hacía falta: la primera película ya había dejado algo difícil de superar. Schwarzenegger trabajó sin sueldo y terminó cobrando más que por cualquiera de sus enormes blockbusters.