Para millones de espectadores es una de las películas definitivas de Steven Spielberg. El propio director, sin embargo, siempre ha mantenido cierta distancia con ella, sobre todo cuando la compara con otra cinta mucho más personal.
Hay escenas que prácticamente resumen el cine de Steven Spielberg: Elliott volando frente a la Luna en E.T., el extraterrestre, Indiana Jones escapando de una roca gigantesca, el vaso de agua temblando segundos antes de que aparezca un T-Rex. Jurassic Park pertenece a ese grupo de películas que terminaron siendo mucho más grandes que su estreno y, más de tres décadas después, sus dinosaurios siguen alimentando una franquicia completa.
Por eso sorprende descubrir que Spielberg nunca la ha colocado entre sus trabajos más queridos. La frase que suele recuperarse viene de 1997, cuando se preparaba el estreno de El mundo perdido: Jurassic Park. Al hablar sobre la primera cinta fue bastante claro: "Ni siquiera está entre mis cinco mejores películas". No estaba diciendo que fuera mala, simplemente ocupaba un lugar muy distinto dentro de su carrera.
'Jurassic Park' nunca fue tan personal para Spielberg como 'E.T.'
La conversación surgió precisamente al comparar dos de sus mayores éxitos. Spielberg siempre se negó a realizar una secuela de E.T., el extraterrestre porque consideraba aquella historia demasiado cercana. La describió como su primera película verdaderamente personal y explicó que no quería arriesgarse a estropear algo que veía casi perfecto.
Con Jurassic Park sentía otra cosa. Después del gigantesco éxito de 1993, comenzaron a llegar miles de cartas pidiendo una segunda parte. Spielberg terminó aceptando porque, después de haber negado durante años un regreso de E.T., extraterrestre, le parecía difícil volver a decirles que no a los mismos niños que ahora querían ver más dinosaurios. Fue así como acabó dirigiendo El mundo perdido cuatro años después.
Eso no significa que la primera película haya sido un proyecto sin personalidad. Lo que cambia es el vínculo emocional que Spielberg establece con ella cuando la compara con títulos como E.T., el extraterrestre o la película que realizó prácticamente al mismo tiempo.
En 1993 hizo también la que considera su mejor película
Mientras Jurassic Park revolucionaba los efectos visuales, Spielberg ya estaba trabajando en La lista de Schindler. Las dos se estrenaron en 1993 y difícilmente podrían encontrarse en extremos más distintos de su filmografía. Una convirtió dinosaurios digitales y animatrónicos en un espectáculo para todo el mundo. La otra llevó al director hasta Polonia para enfrentarse cinematográficamente al Holocausto.
El problema es que Spielberg todavía tenía que supervisar la postproducción de Jurassic Park mientras filmaba La lista de Schindler. El cineasta recordó que debía conectarse varias veces por semana mediante enlaces satelitales con California para aprobar escenas del T-Rex. Pasar del peso emocional del rodaje en Polonia a revisar dinosaurios persiguiendo jeeps terminó provocándole "resentimiento y rabia".
Ese contraste ayuda a entender mejor su relación con ambas. Spielberg ha llamado a La lista de Schindler "la mejor película que he hecho", mientras que Jurassic Park fue para él una proeza técnica y narrativa con la que no mantenía el mismo vínculo íntimo.
El público terminó colocándola entre sus grandes clásicos
La opinión del director tampoco impidió que Jurassic Park cambiara Hollywood. La Academia la considera un punto de referencia en la transición entre los efectos de stop-motion y la animación generada por computadora, y en 1994 ganó los tres Oscar a los que estaba nominada: Mejores Efectos Visuales, Sonido y Edición de Efectos de Sonido.
Su rendimiento comercial fue igualmente enorme. El estreno original recaudó alrededor de 978 millones de dólares en todo el mundo, y las posteriores reposiciones elevaron su acumulado por encima de los 1,100 millones. Todo con un presupuesto estimado de 63 millones.
Y los dinosaurios nunca se fueron. Spielberg regresó para dirigir El mundo perdido, después dejó la silla de director y la saga continuó hasta transformarse en Jurassic World. Más de 30 años después, todavía se siguen desarrollando nuevas películas a partir de aquella isla que John Hammond estaba convencido de poder controlar.