Caballos que desaparecen en pantanos, niños convertidos en burros y criaturas con rostros monstruosos. Estas películas formaron parte de la infancia de millones de espectadores, aunque algunas escenas parecían sacadas de una cinta de terror.
Disney nos acostumbró a pensar en las películas infantiles como mundos llenos de magia, animales que hablan y personajes que siempre encuentran una manera de salir adelante. Sin embargo, quienes crecieron viendo cine durante los ochenta y noventa recordarán que las historias familiares también podían esconder momentos aterradores. Algunas escenas eran tan intensas que probablemente muchos niños terminaron escondiéndose detrás del sillón.
Películas como La historia sin fin, Las brujas y ¿Quién engañó a Roger Rabbit? llevaron al cine imágenes que hoy podrían provocar discusiones sobre sus clasificaciones por edades. Directores y estudios apostaban por historias donde la muerte, las transformaciones físicas y los monstruos tenían un lugar importante. Estas seis escenas siguen siendo recordadas por quienes las descubrieron durante su infancia.
'La historia sin fin' (1984): la muerte de Artax
Pocas escenas infantiles han provocado tantas lágrimas como la muerte de Artax en La historia sin fin. Durante su viaje por el Pantano de la Tristeza, Atreyu descubre que su caballo comienza a hundirse lentamente en el lodo. El niño intenta salvarlo, le grita que luche contra la tristeza y tira desesperadamente de sus riendas, pero Artax desaparece frente a sus ojos. La secuencia fue tan impactante que durante años circuló el rumor de que el animal había muerto realmente durante la filmación. Por fortuna, era falso.
'Las brujas' (1990): el verdadero rostro de la Gran Bruja
Anjelica Huston protagonizó una de las transformaciones más aterradoras del cine infantil en Las brujas, adaptación del libro de Roald Dahl dirigida por Nicolas Roeg. Durante una reunión secreta en un hotel, la elegante señorita Eva Ernst revela su verdadera identidad frente a decenas de brujas. Primero se quita la peluca y después arranca la máscara de su rostro, mostrando una criatura deforme, con enormes dientes y una nariz monstruosa.
'Pinocho' (1940): los niños convertidos en burros
En Pinocho, el protagonista llega a la Isla de los Juegos, un lugar donde los pequeños pueden divertirse sin reglas ni adultos que los vigilen. El problema aparece cuando comienzan a transformarse en burros como consecuencia de sus excesos. La escena más perturbadora ocurre cuando Polilla descubre que le están creciendo orejas y una cola, mientras sus manos se convierten en pezuñas. Desesperado, comienza a gritar por su madre hasta perder la capacidad de hablar. Los niños transformados terminan encerrados y vendidos como animales de trabajo.
'¿Quién engañó a Roger Rabbit?' (1988): la muerte de un zapato animado
Robert Zemeckis reunió personajes de Disney y Warner Bros. en una película que mezclaba animación con actores reales. Sin embargo, una escena convirtió al juez Doom, interpretado por Christopher Lloyd, en uno de los villanos más crueles de la época. Para demostrar cómo funciona su fórmula capaz de destruir caricaturas, el personaje toma un pequeño zapato animado y lo introduce lentamente en un recipiente lleno de líquido verde. La criatura comienza a retorcerse y chillar de dolor hasta desaparecer por completo.
'Oz, un mundo fantástico' (1985): la habitación de las cabezas
Disney estrenó en 1985 una continuación de El mago de Oz que parecía más cercana a una pesadilla que al musical protagonizado por Judy Garland. En una de sus escenas, Dorothy entra al palacio de la princesa Mombi y descubre una habitación llena de cabezas humanas encerradas en vitrinas. La villana tiene la costumbre de intercambiar su cabeza dependiendo de su estado de ánimo y amenaza con quedarse también con la de Dorothy. Cuando la niña intenta escapar, una de las cabezas despierta y comienza a gritar, provocando que las demás también lo hagan.
'Willy Wonka y la fábrica de chocolate' (1971): el túnel del terror
Gene Wilder interpretó a Willy Wonka en una película que parecía diseñada para cumplir los sueños de cualquier niño: visitar una fábrica donde todo estaba hecho de dulces. Sin embargo, durante un paseo en bote por un río de chocolate, los visitantes entran a un túnel oscuro donde comienzan a aparecer imágenes aterradoras. Entre ellas se pueden distinguir insectos, animales inquietantes y una gallina siendo decapitada. Mientras los pasajeros gritan desesperados, Wonka comienza a recitar un extraño poema y aumenta la intensidad de su voz.