Entre cambios físicos, personajes complejos y una relación profesional llena de tensiones, Gael García Bernal llegó a considerar abandonar la película.
A principios de los 2000, Gael García Bernal se había convertido en uno de los actores mexicanos con mayor proyección internacional. Sus actuaciones en Amores perros, Y tu mamá también y El crimen del padre Amaro lo habían llevado a trabajar con directores como Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón. Todavía era muy joven, pero ya tenía una carrera que comenzaba a llamar la atención fuera de México.
En aquellos años recibió la oportunidad de colaborar con uno de los cineastas más importantes de España. El proyecto prometía llevarlo a explorar personajes completamente distintos a los que había interpretado, con una historia sobre la identidad, la sexualidad y los abusos cometidos dentro de una institución religiosa. Lo que comenzó como una oportunidad extraordinaria terminó convirtiéndose en una experiencia que puso a prueba su confianza como actor.
Gael García Bernal confesó que trabajar con Pedro Almodóvar fue una experiencia dolorosa
La película era La mala educación, dirigida por Pedro Almodóvar y protagonizada por Gael García Bernal junto a Fele Martínez, Daniel Giménez Cacho y Javier Cámara. La historia sigue a dos antiguos compañeros de un colegio religioso que vuelven a encontrarse años después, cuando uno de ellos entrega al otro un relato inspirado en los abusos que sufrieron durante su infancia. Ese encuentro termina dando paso a una historia de identidades ocultas, engaños y recuerdos dolorosos.
Durante el Festival de Cannes de 2004, García Bernal reconoció que trabajar con Almodóvar había sido mucho más difícil de lo que esperaba. En declaraciones publicadas por El Universal explicó que había atravesado momentos de enorme felicidad, pero también otros en los que estuvo cerca de rendirse. "Trabajar con Almodóvar fue algo muy complejo, en toda la expresión de la palabra", confesó el actor, quien reconoció que el resultado había requerido un proceso doloroso.
La relación entre ambos también atravesó momentos complicados. Almodóvar era conocido por su atención a los detalles y tenía una idea muy precisa de cómo debían comportarse sus personajes. Gael recordó que nunca había trabajado con un director tan exigente y que tuvo que dejar de lado sus propias inseguridades para adaptarse a sus indicaciones. A pesar de las tensiones, reconoció que aquel proceso también le permitió aprender muchísimo.
La transformación de Gael García Bernal en Zahara exigió meses de preparación
Uno de los mayores desafíos fue interpretar a Zahara, una artista travesti que aparece dentro de la película que están preparando los protagonistas. El personaje forma parte de un complicado juego entre realidad y ficción, donde García Bernal también interpreta a Juan Rodríguez y al actor Ángel Andrade. Cada identidad requería movimientos, gestos y una personalidad distinta, algo que terminó haciendo del papel uno de los más exigentes de su trayectoria.
La preparación comenzó tres meses antes del rodaje. Gael tuvo que modificar su peso, trabajar su acento español y estudiar la manera en que se movía Zahara. En entrevistas de la época contó que primero aumentó cerca de diez kilos y después tuvo que adelgazar para interpretar al personaje femenino. También tomó como referencias a distintas actrices, entre ellas Julia Roberts en Mujer bonita, mientras descubría una apariencia que terminó recordándole a su propia madre.
Como parte de su preparación, Gael salió vestido como Zahara a una discoteca, acompañado por varios amigos. Quería experimentar cómo reaccionaban las personas frente al personaje y descubrir qué podía incorporar a su interpretación. A diferencia de las dificultades que vivió durante las grabaciones, recordó aquella salida como una experiencia divertida y liberadora. Su transformación incluyó pelucas, maquillaje, vestidos y una forma de caminar que debía sentirse natural frente a la cámara.
La película que casi lo hizo rendirse terminó conquistando Cannes
El propio Almodóvar reconoció que trabajar con Gael había sido complicado. En declaraciones de 2004 explicó que el actor tenía que construir tres psicologías diferentes y que el proceso había sido duro para ambos. Sin embargo, quedó satisfecho con el resultado y llegó a expresar su deseo de volver a trabajar con él. La película inauguró el Festival de Cannes de aquel año, convirtiéndose en la primera producción española elegida para abrir el certamen.
Con el paso del tiempo, García Bernal comenzó a recordar aquella experiencia desde otra perspectiva. El actor reconoció que había sufrido durante la filmación, pero también aseguró que ahora encontraba muy gratificante ver el resultado. "Fue una experiencia que a mí me costó", explicó al recordar una película que terminó ocupando un lugar importante en su carrera. Más de dos décadas después, La mala educación puede verse en México en Prime Video.