Una de las villanas más famosas del cine estuvo a punto de perder la vida por un error durante el rodaje.
Pocas películas han marcado la historia del cine como El mago de Oz. Estrenada en 1939 y protagonizada por Judy Garland, la historia de Dorothy y su viaje por un mundo lleno de criaturas fantásticas se convirtió en uno de los clásicos más importantes de Hollywood. Sus canciones, sus escenarios y el inolvidable camino de ladrillos amarillos siguen siendo reconocidos por generaciones que crecieron viendo aquella aventura.
Sin embargo, detrás de los colores brillantes y las canciones se escondía un rodaje mucho más peligroso de lo que el público imaginaba. En una época donde no existían los efectos digitales, los estudios utilizaban fuego real, mecanismos ocultos y enormes cantidades de maquillaje para conseguir escenas sorprendentes. Una de ellas salió terriblemente mal y dejó a una actriz con quemaduras graves que pudieron cambiar su vida para siempre.
Margaret Hamilton casi murió quemada durante una escena de 'El mago de Oz'
La víctima fue Margaret Hamilton, quien interpretó a la Malvada Bruja del Oeste en El mago de Oz. Su personaje se convirtió en uno de los villanos más famosos del cine gracias a su piel verde, su sombrero puntiagudo y su aterradora manera de amenazar a Dorothy. Pero una de sus escenas más recordadas terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para la actriz.
El accidente ocurrió durante la secuencia en la que la bruja aparece en Munchkinland para reclamar las zapatillas de rubí de su hermana. Después de amenazar a Dorothy y a su perro Toto, debía desaparecer entre una nube de humo rojo y una llamarada. Para conseguir el efecto, el equipo había instalado una pequeña plataforma elevadora debajo del escenario, que permitiría bajar a Hamilton antes de que las cargas pirotécnicas se encendieran.
La primera toma salió correctamente, pero el equipo decidió repetirla después del almuerzo. En uno de los nuevos intentos, las llamas aparecieron antes de que Hamilton hubiera descendido por completo. La gasa que colgaba de su sombrero y la paja de su escoba comenzaron a arder mientras su cabeza y sus hombros todavía estaban sobre el escenario. Los trabajadores consiguieron apagar el fuego, aunque las quemaduras ya habían alcanzado su rostro y su mano derecha.
El maquillaje verde era tóxico y los médicos tuvieron que retirarlo con alcohol
De acuerdo con el historiador John Fricke, quien conoció personalmente a Hamilton, la actriz sufrió quemaduras de segundo grado en el rostro y de tercer grado en una mano. Su estado era especialmente delicado porque llevaba un maquillaje verde elaborado con pigmentos que contenían cobre, un material potencialmente tóxico que podía contaminar las heridas.
La pintura había sido elegida para aprovechar las posibilidades del Technicolor, una tecnología que permitía mostrar colores intensos en pantalla. Aplicarla requería aproximadamente dos horas y cubría buena parte del rostro, el cuello y las manos de Hamilton. Lo que funcionaba perfectamente bajo las luces del estudio se convirtió en un problema cuando el equipo médico necesitó atender las quemaduras.
Los médicos tuvieron que retirar inmediatamente el maquillaje utilizando alcohol de uso médico sobre la piel lastimada. Hamilton recordó años después que el procedimiento fue tan doloroso que advirtió que tendría que gritar. Según los testimonios recogidos en el libro "The Making of The Wizard of Oz", consiguió soportar la limpieza, pero jamás olvidó la intensidad de aquel dolor.
La actriz necesitó unas seis semanas de recuperación, entre la atención médica y el reposo, antes de regresar a las grabaciones. Las consecuencias del maquillaje tampoco desaparecieron inmediatamente. Hamilton recordaba que su piel conservó un tono verdoso durante meses después de terminar su participación en la película.
Su doble también terminó en el hospital por otra explosión
Cuando finalmente regresó al estudio, Margaret Hamilton impuso una condición: no volvería a participar en escenas que involucraran fuego o efectos pirotécnicos. La experiencia había sido demasiado peligrosa y no estaba dispuesta a exponerse nuevamente. Los productores aceptaron y encargaron las secuencias restantes a Betty Danko, su doble de riesgo.
Pero el problema estuvo lejos de terminar. Danko debía interpretar a la bruja mientras volaba sobre una escoba y escribía una amenaza en el cielo de la Ciudad Esmeralda. Para conseguir que su vestuario se moviera y la escoba expulsara humo, los técnicos instalaron un mecanismo especial debajo del accesorio. Durante uno de los ensayos, el dispositivo explotó y provocó quemaduras graves en las piernas de la doble, quien pasó alrededor de 11 días hospitalizada.
A pesar de todo, Margaret Hamilton conservó un enorme cariño por El mago de Oz. John Fricke contó a People que la actriz se sentía orgullosa de haber participado en aquella producción, incluso después de las heridas y las dolorosas semanas de recuperación. Hamilton falleció en 1985, a los 82 años, pero su interpretación continúa siendo una de las imágenes más reconocibles del cine fantástico. Su piel verde también terminó inspirando nuevas versiones del personaje, incluida Elphaba, protagonista de Wicked.