Durante años, Ben Stiller fue sinónimo de comedia absurda. Su carrera está llena de personajes exagerados, torpes y memorables que definieron toda una era. Desde el humor de Zoolander pasando por el caos emocional de Loco por Mary, y la fantasía en Una noche en el museo, Stiller construyó una identidad muy clara: hacer reír aunque fuera incómodo.
Pero con el tiempo, algo cambió. Ben Stiller empezó a interesarse menos por las risas y más por historias que hablaran sobre la identidad, la frustración y el vacío silencioso que aparece cuando la vida se siente repetitiva. Ahí fue cuando comenzó a explorar un lado más íntimo en una película que muestra mejor que ninguna otra esa sensación de estar vivo solo en la imaginación hasta que algo te obliga a despertar.
El día que la fantasía se vuelve realidad
Esa película es La vida secreta de Walter Mitty, dirigida y protagonizada por Ben Stiller, que está disponible en Disney+. Aquí interpreta a Walter Mitty, un tímido empleado de una editorial cuya vida transcurre entre cubículos, silencios incómodos y días que son siempre los mismos. Su único escape es la imaginación, donde sueña que es un héroe, aventurero y alguien capaz de realizar hazañas increíbles.
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Todo cambia cuando conoce a una mujer misteriosa que lo involucra en una misión inesperada. Lo que comienza como un problema laboral se transforma en un viaje real, peligroso y transformador. De pronto, Walter deja de imaginar aventuras y empieza a vivirlas.
Un remake con alma propia
La película es un remake del clásico de 1947 dirigido por Norman Z. McLeod, inspirado en un relato de James Thurber. Sin embargo, la versión de Stiller no se siente vieja ni nostálgica. Al contrario: es una reinterpretación moderna sobre la desconexión, el miedo a arriesgar y la necesidad de salir al mundo.
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El viaje no es solo físico, sino emocional. Walter cruza océanos, montañas y paisajes imposibles, pero lo más importante ocurre dentro de él: aprende a confiar, a fallar y a descubrir que la vida no pasa frente a una pantalla.
La película tiene un mensaje poderoso: dice que está bien tener miedo, pero no quedarse quieto, y que soñar es hermoso, pero vivirlo es mejor. Siendo uno de los trabajos más honestos de su carrera, Ben Stiller logra algo raro con La vida secreta de Walter Mitty: una película optimista e inspiradora sin ser cursi.