Durante años, las adaptaciones de videojuegos al cine y la televisión fueron motivo de desconfianza. Para muchos, era casi automático pensar en malas actuaciones, guiones terribles y tramas que no entendían ni a los fans ni al público general. Pero eso cambió con The Last of Us, Super Mario Bros: La película y Fallout, que sorprendieron por su tono, su mundo y su fidelidad al material original.
El mensaje quedó claro: los videojuegos ya no son material menor. Al contrario, tienen universos ricos, personajes complejos y mitologías perfectas para expandirse en la pantalla. Y entre tantas adaptaciones occidentales, también hay una propuesta que llegó a Prime Video y mira directamente a Japón y a su cultura urbana más oscura. Historias donde la violencia no es gratuita, sino parte de un sistema, de una jerarquía y de una forma de vida.
Una historia dura, directa y sin concesiones
La serie en cuestión es Like a Dragon: Yakuza. Basada en la popular saga de videojuegos Yakuza, también conocida como "Like a Dragon", la historia se sitúa en la ciudad ficticia de Kamurocho, un lugar vibrante, peligroso y dominado por el crimen organizado. Un escenario donde se respira tensión en cada esquina.
Sortiraparis
La serie juega con dos líneas temporales que se alternan constantemente. En 1995, conocemos a cuatro amigos que viven en un orfanato y sueñan con escapar de una vida que sienten demasiado pequeña. Kamurocho representa libertad, poder y la promesa de algo más grande, aunque ese algo tenga un precio altísimo. Los Yakuza domina las calles y, sin darse cuenta, los protagonistas empiezan a caminar por un terreno del que ya no es fácil salir.
Diez años después, en 2005, las consecuencias de aquellas decisiones comienzan a pesar. La amistad que los unía se ha resquebrajado y la tensión entre dos grandes organizaciones criminales, el Tojo-Kai y la Alianza Omi, está a punto de explotar. Lo que antes eran sueños compartidos ahora son heridas abiertas. Y Kamurocho sigue ahí, observándolo todo.
Peleas callejeras con identidad propia
Uno de los mayores aciertos de Like a Dragon: Yakuza es su forma de retratar la acción. Las peleas no son estilizadas en exceso ni buscan verse bonitas. Cada golpe duele y enfrentamiento tiene un peso emocional detrás. No se trata solo de quién gana, sino de por qué se está peleando: por honor, respeto y venganza.
Prime Video
En un catálogo cada vez más saturado, Like a Dragon: Yakuza destaca por su identidad propia. No intenta parecerse a otras series ni seguir modas. Va a lo suyo, con acción japonesa con alma, drama criminal bien construido y personajes que evolucionan con el paso del tiempo.