En los últimos años, las historias LGBTQIA+ han ganado un lugar mucho más visible en la pantalla. Series que hablan de identidad, amor y descubrimiento personal han conectado con públicos de todo el mundo. Ahí está Luz de luna, delicada y devastadora. La serie Heartstopper de Netflix, que convirtió la ternura adolescente en un refugio emocional. O Jóvenes altezas de Prime video, donde el deseo y las reglas sociales chocan sin pedir permiso. Todas ellas comparten algo: hablan desde la emoción y la honestidad.
Pero la mayoría de estas producciones miran hacia contextos europeos o estadounidenses. Y aunque son necesarias, hay otras historias que pocas veces se cuentan. En ese sentido, la Ciudad de México siempre ha sido un territorio de contrastes. En los años 80, esos contrastes se vivían con especial intensidad para la comunidad LGBT, y en Prime Video hay una serie que lo muestra tal y como fue.
Una historia necesaria que llega a Prime Video
La serie en cuestión se llama Tengo que morir todas las noches. Basada en el libro homónimo de Guillermo Osorno, la historia nos traslada directamente al México de 1980, una época marcada por cambios sociales, tensiones políticas y una comunidad que exigía existir aunque el entorno se empeñara en negarla.
Prime Video / Facebook
La serie sigue a un joven que llega a la capital para estudiar periodismo, pero también para algo igual de importante: tener la libertad que su lugar de origen no le ofrecía. A través de sus ojos conocemos una ciudad que promete mucho, pero también exige coraje. Su proceso de autodescubrimiento va de la mano con el encuentro de personas que viven al límite, que aman sin permiso y que han aprendido a cuidarse entre ellos.
El bar como refugio y trinchera
Uno de los grandes aciertos de Tengo que morir todas las noches es cómo retrata el bar nocturno como algo más que un lugar de fiesta. Es un hogar, un espacio donde los personajes pueden quitarse las máscaras, tomarse de la mano, besarse y existir. Afuera, la represión es constante, pero adentro, la música suena fuerte y el miedo se disuelve, aunque sea por unas horas.
La Lista
Los personajes que forman esta familia elegida son tan diversos como entrañables. Cada uno carga con su propia historia, sus heridas y su forma de resistir. Algunos enfrentan el rechazo familiar, otros la violencia directa, otros la doble vida. Y aun así, hay humor, hay complicidad y orgullo.
Más allá del drama personal, la serie contextualiza muy bien el momento histórico. La Ciudad de México de los 80 estaba atravesada por transformaciones sociales profundas, pero también por instituciones que preferían mirar hacia otro lado. La discriminación no era solo social, era estructural, y eso se siente en cada episodio.