En Dragon Ball y Dragon Ball Z hay muertes que duelen y luego están esas que dejan una espinita dentro de ti. Y aunque en el universo de Akira Toriyama, morir no siempre es definitivo gracias a las Esferas del Dragón y Shenlong, hay un caso que siempre genera la misma pregunta entre los fans: ¿por qué uno de los héroes más nobles de la saga nunca regresó?
A lo largo de los años, Toriyama jugó constantemente con el concepto de la muerte. Pero no todas las reglas del universo Dragon Ball son tan flexibles como parecen. Algunas tienen límites muy claros. Y uno de ellos explica por qué cierto personaje jamás pudo volver, ni siquiera con el poder absoluto de las Esferas del Dragón.
El androide que no podía volver
Esa figura era Androide 16. Y la razón por la que nunca fue revivido tiene que ver con una regla fundamental del universo de Dragon Ball: el alma. A diferencia de Androide 17 y Androide 18, quienes fueron humanos comunes antes de ser modificados por el Dr. Gero, el Androide 16 es un caso completamente distinto. Él no fue reconstruido, sino creado desde cero.
Toei Animation
17 y 18 conservan algo esencial: su alma. Aunque sus cuerpos fueron modificados y potenciados, siguen siendo humanos en esencia. Por eso pudieron morir y volver. Shenlong puede revivir a personas, seres con alma. Y el androide 16 nunca tuvo esa condición.
Shenlong tiene límites aunque no lo parezca
Shenlong es poderoso, pero no omnipotente. Sus deseos siempre han estado sujetos a reglas específicas, y una de ellas es clara: no puede revivir algo que nunca estuvo vivo. Androide 16 no murió en el sentido tradicional, sino que fue destruido como una máquina.
Toei Animation
Por eso Toriyama nunca planteó seriamente su regreso. No era una injusticia narrativa ni un olvido conveniente, sino coherencia. Y revivirlo habría roto una de las pocas reglas firmes del universo Dragon Ball. Y aunque la serie a veces juega con sus propias normas, en este caso el autor decidió no cruzar esa línea.
Un héroe sin alma pero con humanidad
Lo más irónico es que Androide 16, siendo una máquina sin alma, fue uno de los personajes más humanos de toda la saga. Amaba la vida, admiraba la naturaleza y defendía la paz. Y fue precisamente él quien impulsó a Gohan a alcanzar el Super Saiyajin 2, no con violencia, sino con palabras.
Su mensaje fue simple y devastador: luchar no siempre es un acto de odio, sino de protección. Y ese legado quedó intacto precisamente porque no volvió. Su historia tuvo un inicio, un propósito y un final cerrado, doloroso pero memorable.
¿Por qué Toriyama nunca lo "arregló"? En un universo donde casi todo se puede revertir, la permanencia de la muerte de Androide 16 funciona como recordatorio de que no todas las pérdidas son negociables. Toriyama entendía que devolverlo habría restado fuerza emocional a su sacrificio y también habría eliminado esa diferencia clave entre los androides con alma y los que no.