El cine de acción siempre ha tenido sus iconos. Películas que marcaron época y redefinieron lo que significaba sentarse en una sala con el corazón acelerado. Ahí están Terminator, fría y devastadora, yDuro de matar, que convirtió un edificio en un campo de batalla inolvidable. Y en tiempos más recientes, franquicias que apostaron por el exceso y la espectacularidad como Rápidos y Furiosos o Misión Imposible.
Pero entre tanto ruido, efectos digitales y secuelas infinitas, encontrar una película de acción que se sienta perfecta es cada vez más raro. Una que no solo entretenga, sino que también sorprenda, arriesgue y deje claro que el género todavía puede reinventarse. Y precisamente, una de esas cintas que no depende del todo de efectos digitales y pantallas verdes, está en el catálogo de HBO Max.
La obra maestra moderna de la acción
La película es Mad Max: Furia en el camino, considerada por muchos como una de las películas de acción perfectas del siglo XXI. No es una exageración: tiene 97 por ciento de aprobación y un consenso casi absoluto en que redefinió el género.
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Dirigida por George Miller, esta cuarta entrega de la saga llegó décadas después de las originales y aun así se sintió más fresca que cualquier blockbuster moderno. La historia es mínima y casi primitiva, enfocándose en sobrevivir, huir y resistir. Pero esa sencillez es justamente su mayor virtud.
Dos horas de persecución imparable
Mad Max: Furia en el camino es, básicamente, una persecución gigantesca que no se detiene en dos horas. Desde los primeros minutos hasta el último plano, la película avanza como una tormenta de arena, donde hay vehículos monstruosos, explosiones reales, acrobacias al límite y un ritmo que no da descanso.
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Lo asombroso es que gran parte de lo que vemos en la pantalla se filmó de verdad. Autos reales chocando, personas balanceándose entre estructuras y fuego real explotando frente a la cámara. El CGI está presente pero solo se utiliza para reforzar lo físico, no para sustituirlo. Eso se siente en cada escena con un peligro que es tangible.
Furiosa: una heroína instantánea
Aunque el título diga Mad Max, el corazón de la película es Furiosa, interpretada por Charlize Theron. La sudafricana se convirtió en una de las grandes protagonistas del cine moderno sin necesidad de discursos largos ni explicaciones forzadas. Todo está en su mirada y en sus decisiones.
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Max, encarnado por Tom Hardy, funciona más como un testigo del caos. Él es un sobreviviente marcado por el trauma que se suma a la lucha casi por inercia. La dinámica entre ambos es seca, directa y efectiva.
Pero lo que eleva a Mad Max: Furia en el camino por encima de muchas películas del género es que detrás del espectáculo hay ideas claras. Un mundo postapocalíptico donde el control de los recursos define el poder. Donde la opresión es cotidiana y la rebelión nace desde la necesidad más básica: vivir con dignidad. Hoy la puedes ver en HBO Max.