A lo largo de los años, el cine y la televisión han abordado la fe desde muchos ángulos. Documentales como Misterios de la fe buscan respuestas espirituales. Películas como El cielo sí existe apuestan por la esperanza. Y otras, como Siete años en el Tíbet, exploran la espiritualidad como un camino personal. En todas ellas, creer es un acto íntimo y casi sagrado.
Pero hay historias que deciden hacer algo mucho más incómodo: usar la fe como detonante del horror. No desde el susto fácil, sino desde preguntas profundas. Netflix tiene una serie que juega exactamente con eso. Una que avanza despacio y cuando te das cuenta, ya te sembró una duda difícil de quitar. No es terror convencional, sino algo que se queda debajo de la piel.
La serie que convirtió la fe en terror puro
La serie es Midnight Mass, conocida en español como Misa de medianoche. Se trata de una miniserie de siete episodios, creada por Mike Flanagan, el mismo responsable de La maldición de Hill House y La maldición de Bly Manor.
Netflix / Rotten Tomatoes
La historia se sitúa en la remota isla de Crockett, una comunidad profundamente religiosa. El lugar comienza a experimentar eventos aparentemente milagrosos tras la llegada de un misterioso sacerdote y el regreso de un joven marcado por un pasado vergonzoso. A partir de ahí, nada vuelve a ser normal.
Terror que no necesita gritar
Lo que hace especial a Misa de medianoche es que no depende de sobresaltos constantes. El horror aquí es progresivo. Se filtra a través de sermones, conversaciones largas, miradas incómodas y silencios que pesan más que cualquier monstruo, demonio o ente maligno.
Collider
La serie habla sin miedo sobre religión, fanatismo, culpa, perdón y muerte. Cuestiona la idea de los milagros y pone sobre la mesa algo inquietante: la fe puede ser hermosa, pero también puede volverse peligrosa cuando deja de cuestionarse. Y al fina, lo que parecía devoción, empieza a oler a algo mucho más oscuro.
¿Por qué te hará cuestionar tu fe?
Porque no ataca la religión desde afuera. La entiende, la respeta, y justamente por eso la pone a cuestionarse. Misa de medianoche no se burla de la fe, sino la enfrenta a sus límites. A lo que ocurre cuando creer se vuelve más importante que cuidar al otro.
Y cuando llega el terror explícito ya es demasiado tarde para mirar hacia otro lado. Todo lo anterior cobra sentido. Son siete episodios que no se olvidan, en una historia que es profundamente absorbente. Ideal para quienes buscan un terror distinto, más reflexivo, más humano y mucho más perturbador de lo que parece al inicio.