Si hoy abres Netflix, el algoritmo te mostrará todo lo que necesitas para un viernes común y corriente. En lo más visto aparecen thrillers recientes como La Trampa, el éxito animado de Super Mario Bros, La película y El Botín, ese título misterioso con Ben Affleck y Matt Damon que todo el mundo comenta. Opciones hay de sobra, y todas parecen ser perfectas para comer palomitas en el sillón con cero complicaciones.
Pero a veces no dan ganas de algo ligero. A veces el cuerpo pide una historia que te sacuda, que te deje pensando, que te haga olvidar el celular y hasta el reloj. Y precisamente ahí, escondida entre los estrenos ruidosos y las recomendaciones automáticas, hay una película que demuestra que quedarse en casa puede ser mucho mejor plan que cualquier fiesta.
Una joya que no necesita presentaciones pero sí atención
La película es Pelotón, dirigida por Oliver Stone. Ganadora del Oscar y considerada una de las cintas bélicas más influyentes de todos los tiempos, sigue siendo tan demoledora hoy como cuando se estrenó.
Orion Pictures
La historia se centra en Chris Taylor, un joven estadounidense interpretado por Charlie Sheen, que abandona la universidad para alistarse voluntariamente en la Guerra de Vietnam. Llega creyendo que puede marcar la diferencia y pronto descubre que no es esencial para nadie. Que es solo otro cuerpo en la selva.
En su unidad, dos sargentos encarnan visiones opuestas de la guerra: el brutal Robert Barnes (Tom Berenger) y el más humano Elias Grodin (Willem Dafoe). Su enfrentamiento, provocado por una masacre de civiles, divide al pelotón en dos bandos irreconciliables.
Dos guerras al mismo tiempo
A partir de ahí, Pelotón deja claro su verdadero tema. No es solo la lucha contra el enemigo invisible en la selva. Es la batalla interna y la que se libra entre los propios soldados. Entre la moral y la supervivencia, y entre obedecer y conservar algo de humanidad.
Orion Pictures
Chris no solo intenta seguir con vida. Intenta no perderse a sí mismo. Y mientras el conflicto avanza, la presión psicológica lo empuja al límite. La guerra deja de ser una misión y se convierte en una experiencia que corroe desde dentro.
Stone, veterano de Vietnam, no romantiza nada. No hay heroísmo limpio, solo cansancio, miedo, rabia y decisiones imposibles. Cada escena pesa y cada silencio dice algo.
Por qué verla hoy (y no salir)
Pelotón no es una película "cómoda" y justo por eso funciona tan bien. Te atrapa, te incomoda y te obliga a mirar. Es cine que se queda contigo después de que terminan los créditos, cuando la música se apaga y el ruido exterior ya no importa.