En El caballero de los siete reinos, el spin-off de Game of Thrones que se transmite por HBO Max, nada está puesto al azar. Ni las palabras, ni los silencios, ni siquiera los escudos. Y el sello de Ser Duncan el Alto, alias Dunk, es uno de esos detalles que parecen simples hasta que te detienes a mirarlos de verdad.
A primera vista, el símbolo de Dunk no compite con los grandes de Poniente. No hay dragones, leones ni torres imponentes. Solo un olmo verde, un cielo al atardecer y una estrella fugaz cruzando el escudo. Demasiado humilde para un mundo obsesionado con la sangre y los linajes, y justo por eso dice tanto. Porque el escudo de Dunk no habla de poder heredado, sino de quién es y de de dónde viene.
El olmo verde: raíz antes que gloria
El elemento central del escudo es el olmo verde. No está ahí por casualidad ni por estética. Es un homenaje directo a Ser Arlan del Árbol de la Moneda, el caballero pobre al que Dunk sirvió como escudero durante años.
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Ser Arlan no le dejó tierras, ni apellido, ni armas legendarias. En realidad, le dejó algo más raro en Poniente: principios. El olmo simboliza esas raíces firmes, la idea de que un caballero debe proteger al débil, cumplir su palabra y mantenerse en pie incluso cuando nadie lo mira.
La estrella fugaz: suerte, destino y Egg
Sobre el árbol cruza una estrella fugaz, el detalle más poético del escudo. Dunk decide incluirla después de ver una durante una noche de insomnio, acampando bajo un olmo antes del torneo de Vado Ceniza.
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Aquí entra Egg, quien le dice que ver una estrella fugaz trae buena suerte. Y Dunk, que no entiende de profecías ni grandes designios, se aferra a esa idea sencilla. La estrella representa la posibilidad de que las cosas salgan bien, incluso para alguien sin linaje ni fortuna.
El atardecer: el camino del caballero errante
El fondo del escudo, tonos naranjas, rojos y amarillos, representa un atardecer. Es un detalle que honra los gustos de Ser Arlan, pero también define el estilo de vida de Dunk: siempre en camino, siempre bajo el cielo, sin castillo ni tierras propias.
El atardecer no es ni día ni noche: es pura transición. Y Dunk vive exactamente ahí, entre ser nadie y convertirse en alguien, entre escudero y caballero, entre la historia pequeña y la grande.
Un escudo que dice más que mil linajes
El escudo de Ser Duncan el Alto no promete grandeza. Promete algo mejor: decencia. Y en Poniente, eso es casi más raro que la sangre real.
Quizá por eso Dunk termina siendo uno de los personajes más queridos de todo el universo de Canción de Hielo y Fuego. Porque su armadura no oculta un linaje, sino que revela un gran corazón.