'Dragon Ball': Akira Toriyama quería que fueran otros villanos, pero su editor lo obligó a crear a estos personajes
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Akirama Toriyama no siempre tuvo el control absoluto. A veces fue empujado, corregido y obligado a cambiar de rumbo.

En Dragon Ball estamos acostumbrados a pensar que todo estaba planeado desde el inicio. Que cada villano, transformación y giro épico formaban parte de un gran plan maestro de Akira Toriyama. Pero la realidad de Dragon Ball Z y toda la franquicia es mucho más caótica y mucho más divertida. Porque detrás de algunas de las sagas más queridas del anime hubo decisiones de última hora y editores cambiando todo.

Después del impacto brutal de Freezer y la llegada de Trunks del futuro, la serie entró en una nueva etapa. El peligro era mayor, el tono más oscuro y las expectativas estaban por las nubes. Tocaba presentar a los siguientes grandes antagonistas. Y ahí fue cuando empezaron los problemas, porque lo que Akira Toriyama tenía en mente no convenció en absoluto a quien tenía la última palabra.

Cuando la idea original no impresionó a nadie

En los planes iniciales de Dragon Ball Z, los nuevos enemigos iban a ser los androides creados por el Ejército del Listón Rojo. Nada de jóvenes rebeldes ni villanos estilizados. La amenaza principal sería una dupla bastante peculiar: uno con apariencia robusta y rostro inexpresivo, y otro, un anciano con bata de científico y lentes oscuros.

Toei Animation

Toriyama ya tenía claro el rumbo de la historia. Incluso Trunks, llegado desde un futuro devastado, advertía sobre ellos. Todo parecía encajar hasta que sonó el teléfono: era el editor quien no estaba convencido de la idea.

Kazuhiko Torishima, figura clave en el éxito de Toriyama desde Dr. Slump, fue directo al punto: esos villanos no intimidaban a nadie. En palabras simples, le parecían poco imponentes y casi ridículos para el nivel que ya había alcanzado la serie. La crítica fue tan contundente que obligó a Toriyama a replantear la saga sobre la marcha.

Los gemelos más problemáticos del anime

La respuesta fue inmediata. Toriyama presentó a dos nuevos androides, jóvenes, desafiantes y con una actitud completamente distinta a lo visto antes. Así aparecieron el Androide 17 y la Androide 18. Más estilizados, más peligrosos y con una vibra rebelde que contrastaba con todo lo anterior.

Toei Animation

Parecía que el problema estaba resuelto pero no del todo. Porque, según se cuenta, el editor volvió a levantar la ceja. Esta vez el comentario fue distinto: ahora los villanos parecían demasiado inmaduros y no daban esa sensación de amenaza definitiva que una saga necesitaba.

Y entonces apareció Cell

Con el reloj corriendo y la historia ya publicada semana a semana, Toriyama tuvo que hacer un nuevo ajuste radical. De esa presión nació uno de los villanos más complejos y recordados de toda la franquicia: Cell. Una criatura que combinaba lo mejor (y lo peor) de todos los guerreros, con un diseño inquietante y una evolución constante.

Cell fue, en cierto modo, la solución editorial definitiva. El villano que sí cumplía con las expectativas de peligro, poder y presencia. Y también el resultado directo de una saga escrita con el editor respirándole en la nuca.

El detalle que delata el cambio improvisado

Todo este proceso dejó una pequeña grieta en la historia que los fans más atentos notaron con los años. Cuando Trunks habla por primera vez del futuro que quiere evitar, describe a los androides como un anciano y uno corpulento. Exactamente como los villanos que Toriyama había imaginado al inicio.

Pero cuando llega el momento del enfrentamiento real, los antagonistas principales terminan siendo los gemelos. Esa contradicción no es un error casual: es la huella visible de un cambio creativo hecho sobre la marcha.

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