Netflix lleva años explorando el mundo del crimen organizado. Ahí están historias que ya forman parte del imaginario colectivo, como la vida de Pablo Escobar, el ascenso criminal de El Chema, el fenómeno global de Narcos o la crudeza cómica de El Infierno. Cada una, a su manera, ha mostrado la violencia, el poder y las contradicciones que rodean al narcotráfico.
Pero hay películas que no buscan explicar el origen del problema ni seguir la vida de un capo. Van directo al punto y te colocan en medio del conflicto y no te dejan respirar. Historias donde no hay héroes claros y donde las decisiones se toman en zonas grises, muy grises. En ese terreno incómodo, hay una cinta en Netflix México que no se anda con rodeos y que convierte la frontera en un campo minado constante.
Una guerra que ya no tiene reglas
La película es Sicario 2: El día del soldado, secuela directa del intenso thriller de Denis Villeneuve. Aquí, la historia se mueve todavía más cerca del abismo. La guerra contra el narcotráfico en la frontera entre Estados Unidos y México ha escalado a un nuevo nivel, uno mucho más peligroso.
Columbia Pictures
El detonante es tan polémico como inquietante: el gobierno estadounidense descubre que algunos cárteles están facilitando el cruce de terroristas yihadistas hacia su territorio. A partir de ese momento, la narrativa cambia por completo. Los cárteles dejan de ser tratados solo como grupos criminales y pasan a considerarse organizaciones terroristas.
Matt Graver entra en acción
Para enfrentar esta nueva amenaza, el gobierno recurre a Matt Graver, interpretado por Josh Brolin. Graver es un agente de la CIA especializado en operaciones sucias, de esas que no aparecen en conferencias de prensa ni en informes oficiales.
Columbia Pictures
Su misión es clara: desatar una ofensiva frontal contra los cárteles para frenar el supuesto vínculo con el terrorismo. No hay espacio para dudas morales. O eso parece. Pero Graver sabe que no puede hacerlo solo. Y por eso vuelve a llamar a una de las figuras más inquietantes del cine reciente.
Alejandro, el arma más peligrosa
El plan incluye el regreso de Alejandro Gillick, interpretado por Benicio del Toro. Ex sicario, ex operativo, y posiblemente una de las personas más letales que han cruzado esa frontera. Alejandro no habla mucho, no explica, solo ejecuta.
Graver lo coloca al frente de la operación más delicada: secuestrar a la hija de un poderoso narcotraficante con el objetivo de provocar una guerra interna entre cárteles. El caos como estrategia y el fuego contra el fuego. Todo parece calculado y fríamente planeado, hasta que el factor político entra en juego.
Cuando la política lo complica todo
La operación no tarda en salirse de control. El gobierno mexicano interviene, las órdenes cambian y lo que debía ser una misión encubierta se transforma en un conflicto diplomático de enormes proporciones. De pronto, quienes actuaban con aparente libertad reciben nuevas instrucciones: borrar pruebas, eliminar testigos, cerrar el capítulo.
Y ahí es donde Sicario 2 se vuelve todavía más inquietante. Porque deja claro que, en este tipo de guerras, los aliados pueden convertirse en estorbos de un segundo a otro. Y que la línea entre tener una misión cumplida y el daño colateral es prácticamente inexistente.
¿Por qué verla? Sicario 2: El día del soldado es una película incómoda, tensa y brutalmente efectiva. No es fácil de ver pero si te interesan las historias sobre crimen organizado desde una perspectiva cruda y sin límites, esta cinta es una experiencia obligatoria.