Cuando pensamos en Dragon Ball Z, hay imágenes que vienen solas a la cabeza. El traje naranja, las botas azules, el kanji en la espalda y esa silueta que ya es historia del anime. Gokú es tan reconocible que cuesta imaginarlo con otro atuendo.
Pero como suele pasar con las grandes franquicias, lo que vimos en pantalla no siempre fue la primera idea. Antes de que el anime fijara para siempre la imagen del héroe Saiyajin, hubo bocetos, pruebas y decisiones que se quedaron en el camino. Algunas de ellas casi nadie las recuerda o nunca llegó a conocerlas.
Un Goku distinto, pero inconfundible
La imagen muestra un diseño alternativo de Goku adulto que, aunque mantiene su esencia, se siente claramente diferente a lo que terminó llegando a la televisión. El color naranja sigue dominando el atuendo, respetando su identidad Saiyajin, pero los detalles cambian lo suficiente como para llamar la atención de inmediato.
Toei Animation
En lugar de las clásicas botas oscuras con azul, aquí aparecen botas completamente blancas, a juego con un cinturón del mismo color. Debajo del traje sin mangas, Goku lleva una camiseta blanca, un elemento que suaviza su apariencia y le da un aire ligeramente más "limpio" y menos contrastado que el diseño definitivo.
Un diseño que sí existió pero casi nadie vio
Lo más interesante es que este atuendo no es un simple boceto descartado. En realidad, sí apareció oficialmente, aunque de forma muy breve. Los lectores más clavados del manga de Dragon Ball pudieron verlo en el capítulo 173, donde este diseño hizo una aparición fugaz antes de desaparecer para siempre.
Toei Animation
El problema es que nunca fue retomado. No pasó al anime ni se volvió a usar en ilustraciones posteriores. Simplemente se esfumó.
Por eso, para una enorme parte del fandom, este traje es prácticamente desconocido. Muchos crecieron viendo solo la versión animada, sin saber que durante un breve momento Goku tuvo un look alternativo con detalles blancos que rompían la paleta clásica.
¿Por qué nunca llegó al anime?
No existe una explicación oficial clara. Como ocurre con muchas decisiones creativas en Dragon Ball, Akira Toriyama nunca explicó públicamente por qué este diseño fue abandonado tan rápido.
La teoría más aceptada es bastante sencilla: el contraste del naranja con azul funcionaba mejor visualmente, especialmente para la animación. Era más dinámico, más reconocible y más fácil de leer en movimiento. El blanco, aunque interesante, podía diluir un poco la fuerza visual del personaje. Así, el diseño que todos conocemos terminó imponiéndose…y el otro quedó como una rareza histórica.