Si hablamos de apuestas seguras en streaming, pocas series pesan tanto como Bridgerton. Es el fenómeno de época creado por Shonda Rhimes que convirtió romances imposibles, vestidos espectaculares y chismes de la alta sociedad en el plan perfecto de fin de semana, o de cualquier día laboral. Y por supuestp, es una de las cartas fuertes de Netflix desde hace un par de años.
Pero que una producción sea gigante no significa que su elenco viva encerrado en ese universo de elegancia y bailes formales. Al contrario, muchos de sus actores son fans declarados de otras historias mucho más intensas, más modernas y bastante más subidas de tono.
Ese es el caso de Yerin Ha, quien recientemente confesó que cayó rendida ante una serie romántica que ha dado mucho de qué hablar: Heated Rivalry. Y no solo eso. También compartió una advertencia que nadie esperaba.
Una maratón en el peor lugar posible
Según contó la actriz, llegó tarde al fenómeno de Heated Rivalry. Tanto que decidió ponerse al día de una sola vez. Sin pausas y sin distracciones, todo en un modo maratón extremo. El detalle es que eligió un momento poco estratégico: un vuelo larguísimo de Toronto a Sídney.
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"Llegué tarde a 'Heated Rivalry', así que me la vi de un tirón en mi vuelo de Toronto a Sídney. es digo, por favor, no la vean en un avión. Es muy incómoda", comenzó con su historia de "tragedia". "Los auxiliares de vuelo me dijeron: 'Le serviremos su almuerzo', y en mi pantalla aparecían dos hombres haciendo el amor", relató entre risas.
El consejo más honesto del año
Más allá de la anécdota divertida, el comentario de Yerin Ha dejó claro algo: Heated Rivalry no es precisamente una serie discreta. Es romántica, apasionada y no le teme a mostrar la química entre sus protagonistas.
Y eso puede volverse un poco complicado, sobre todo, cuando estás en un asiento de avión con desconocidos mirando de reojo tu pantalla. Su recomendación fue directa y sin filtro: mejor verla desde la comodidad de tu casa. Un consejo práctico que, honestamente, se agradece.
Lo más simpático de todo esto es que demuestra que los actores también son espectadores apasionados. Que, aunque formen parte de un fenómeno global como Bridgerton, también se obsesionan con otras historias y las consumen igual que cualquier fan.