En Netflix hay series que se vuelven virales por romances de época como Bridgerton o giros de ciencia ficción como Dark. Y luego están esas producciones que incomodan y que no son fáciles de ver. Que no se sienten como entretenimiento ligero para un domingo por la tarde.
En las últimas semanas, una miniserie documental volvió a colocarse entre lo más comentado en redes sociales. No por moda ni por nostalgia. Sino porque toca fibras que involucran dinero, poder y silencio institucional. Muchos usuarios la están recomendando con una advertencia clara.
El caso que sacudió a las altas esferas
La producción en cuestión es Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico, una miniserie documental que revisa el caso del multimillonario Jeffrey Epstein, acusado de utilizar su fortuna y conexiones para cometer delitos sexuales durante años dentro de círculos privilegiados en Estados Unidos.
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A lo largo de cuatro episodios, la serie no se enfoca únicamente en el personaje central. Su núcleo son las víctimas. Mujeres que, con nombre y rostro, relatan cómo fueron captadas, manipuladas y silenciadas.
El título "asquerosamente rico" no es casual. Apunta directamente al contraste entre el lujo extremo y los abusos cometidos bajo esa sombra de poder.
Voces que antes no fueron escuchadas
Dirigida por Lisa Bryant, la miniserie está basada en investigaciones publicadas por James Patterson, John Connolly y Tim Malloy. Pero lo que realmente impacta son los testimonios directos.
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Entre las entrevistas más relevantes se encuentran las de Virginia Giuffre y Maria Farmer, quienes detallan el modus operandi del que fueron víctimas. También participa el exjefe de policía Michael Reiter, figura clave en el primer proceso criminal contra Epstein.
La serie no solo expone los hechos. También cuestiona cómo el sistema judicial permitió que el financiero evitara consecuencias durante tanto tiempo.
Por qué volvió a ser tendencia
Aunque se estrenó hace algunos años, la conversación alrededor del caso nunca desapareció. Cada nueva revelación judicial, cada documento desclasificado, reaviva el interés público.
En redes sociales, la miniserie se ha convertido nuevamente en tema de debate porque muchos espectadores la están descubriendo por primera vez. Otros la ponen como ejemplo de discusiones sobre abuso de poder y redes de protección política. Y es que el documental no ofrece consuelo fácil. Deja preguntas abiertas y genera indignación.