"Lo estampé contra la pared": la violenta discusión que salvó la carrera de Kevin Costner y le dio el Oscar
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Kevin Costner no es solo una estrella de Hollywood: es uno de esos nombres que ya significan polvo del desierto, sombreros y duelos al atardecer.

Hablar de Kevin Costner es hablar de una de las figuras que más han ayudado a mantener vivo el western en el cine y la televisión. Mucho antes de que Yellowstone lo devolviera al centro de la conversación como el imponente John Dutton, Costner ya cargaba con esa aura de vaqueros modernos, conflictos imposibles y tipos duros que no necesitan presentarse demasiado.

Pero hay un detalle único en su historia que suena casi inventado: una discusión violenta con un amigo guionista terminó empujando la película que cambiaría por completo su carrera. No fue una reunión elegante de estudio ni una epifanía perfecta en una oficina de Hollywood. Fue un choque feo, físico, cargado de frustración y cansancio, de esos momentos que deberían romper una amistad para siempre.

Danza con lobos
Danza con lobos
Fecha de estreno 9 de noviembre de 1990 | 3h 54min
Dirigida por Kevin Costner, Kevin Reynolds
Con Kevin Costner, Mary McDonnell, Rodney A. Grant
Medios
4,8
Usuarios
3,4

Un western cuando Hollywood ya no creía en los westerns

Todo ocurrió en Danza con lobos, la película que convirtió a Kevin Costner en director ganador del Oscar y que terminó llevándose siete Premios de la Academia, entre ellos Mejor Película y Mejor Director, además de darle a Michael Blake el Oscar a Mejor Guion Adaptado. No estamos hablando de una anécdota menor: aquella bronca fue el comienzo indirecto de uno de los grandes triunfos del cine estadounidense de los noventa.

Orion Pictures

A finales de los ochenta, el western no era precisamente el género favorito de los ejecutivos. Más bien estaba visto como una apuesta poco comercial. Costner, sin embargo, apostó por él cuando casi nadie parecía dispuesto a hacerlo. Su terquedad fue parte de lo que luego explicaría tanto el éxito de Danza con lobos, como la forma en que su nombre quedó pegado para siempre al imaginario del Viejo Oeste.

Y ahí entra Michael Blake, amigo suyo desde principios de los ochenta. Blake era escritor pero también cargaba con una fama complicada dentro del medio. Costner incluso llegó a mover contactos y ayudarlo con reuniones. Al final, lo que salía una y otra vez eran reportes de que el tipo se peleaba con todo mundo, despreciaba a los demás y no lograba mostrar su talento.

"Lo estampé contra la pared"

La versión que más ha circulado viene de una anécdota contada por el propio Costner en televisión. Recordó que, después de que Blake se pasara de la raya con un amigo suyo, él lo sujetó con fuerza contra la pared y le dijo que dejara de mirar por encima del hombro a los demás. Después le gritó que, si de verdad quería escribir, se pusiera a hacerlo en serio.

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Lo curioso es que Costner mismo ha contado esa historia con mezcla de culpa y asombro, como si en ese momento pensara que la amistad había terminado. Pero no pasó eso. Blake siguió cerca un tiempo, escribió obsesivamente y acabó dejando sobre el escritorio de Costner un texto que él tardó en leer. Cuando por fin lo hizo, se encontró con algo que lo impresionó muchísimo: la base de Danza con lobos.

El guion que nadie quería y terminó en el Oscar

A partir de ahí vino otra batalla. El proyecto no era una apuesta sencilla y no parecía precisamente una mina de oro automática. Así que Costner y el productor Jim Wilson optaron por una jugada astuta: impulsar primero el material como novela para que ganara vida y lectores antes de pelear por la adaptación cinematográfica.

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La maniobra funcionó. El libro encontró su público, Costner pudo mover mejor el proyecto y finalmente la película se hizo realidad con él como protagonista, director y uno de sus motores creativos. El resto ya es historia de Oscar: Danza con lobos arrasó en la ceremonia de 1991, ganó siete premios y convirtió una apuesta personal en una consagración industrial. Para Costner fue el momento que lo elevó como cineasta serio, y para Blake, la recompensa máxima después de años de estar al borde del olvido.

La anécdota sigue siendo irresistible incluso años después. No solo porque suena brutal eso de "lo estampé contra la pared", sino porque el desenlace contradice todo lo que uno esperaría. En vez de destruirlo todo, aquella pelea acabó empujando una obra que redefinió la carrera de ambos.

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