Dura menos de dos horas y se basa en un libro: es una de las películas de ciencia ficción espacial más introspectivas de Netflix
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Esta cinta no pregunta si el ser humano puede conquistar el espacio. Pregunta algo más incómodo: de qué sirve llegar tan lejos si no puedes volver a la persona que te esperaba en casa.

El cine le debe mucho a la literatura. Sin novelas, sagas y cuentos, varias de las franquicias cinematográficas más grandes simplemente no existirían. Harry Potter salió de las páginas de J.K. Rowling para convertirse en una de las marcas más reconocibles del mundo. Los juegos del hambre llevó la distopía juvenil a una escala sin precedente. Y Las crónicas de Narnia abrió un portal familiar hacia la fantasía con leones parlantes, brujas y niños descubriendo mundos imposibles.

Pero no todas las adaptaciones nacen para construir universos juveniles, vender productos o llenar la pantalla de batallas mágicas. Algunas toman un camino mucho más íntimo. Netflix tiene una película basada en un libro que se mueve lejos de lo infantil y de la aventura para niños. Aquí el espacio no aparece como territorio de conquista, sino como un lugar para quedarse a solas con la culpa, el amor, el cansancio y una criatura que parece salida de un sueño raro.

El astronauta
El astronauta
Dirigida por Johan Renck
Con Adam Sandler, Carey Mulligan, Paul Dano
Fecha de estreno 6 de septiembre de 2025
Usuarios
3,0
Streaming

Una cinta profunda en el espacio exterior

La cinta es El astronauta, dirigida por Johan Renck y protagonizada por Adam Sandler, Carey Mulligan y Paul Dano. Está basada en la novela "Spaceman of Bohemia", del escritor checo Jaroslav Kalfař, y dura menos de dos horas, así que no exige una misión completa de fin de semana para verla. En Netflix, la historia sigue a Jakub, un astronauta checo que viaja solo por el sistema solar para investigar una misteriosa nube cósmica, mientras su matrimonio se deshace a millones de kilómetros de distancia.

Netflix

Lo primero que puede sorprender es Adam Sandler. Quien llegue esperando al acotr de comedias absurdas, gritos y bromas fáciles se va a encontrar con otra cosa. Aquí interpreta a un hombre agotado, emocionalmente bloqueado, atrapado en una nave donde cada ruido parece amplificar lo que no quiere pensar. No está huyendo de monstruos espaciales ni intentando salvar a la humanidad: está intentando no mirar de frente el desastre que dejó en la Tierra.

Ciencia ficción con más silencio que explosiones

El astronauta no pertenece a la ciencia ficción de naves veloces, guerras intergalácticas y descubrimientos que cambian el destino de la especie. Su apuesta es más introspectiva. La nave funciona casi como una habitación mental: estrecha, solitaria, llena de recuerdos que se filtran aunque Jakub intente seguir concentrado en la misión.

Netflix

La película juega con una idea sencilla pero fuerte: a veces el espacio exterior no te aleja de tus problemas, solo los deja sin ruido alrededor. Jakub puede estar lejos de la Tierra, de su esposa Lenka y de cualquier conversación incómoda, pero no puede escapar de lo que hizo, de lo que no dijo y de la manera en que convirtió su ambición en una forma de abandono.

Una criatura que escucha demasiado

En medio de esa soledad aparece Hanus, una criatura arácnida con la voz de Paul Dano. El alienígena no llega como amenaza tradicional, sino como una presencia calmada, curiosa y casi terapéutica. Observa a Jakub, lo escucha, lo cuestiona y lo obliga a revisar sus recuerdos.

Netflix

La relación es el corazón raro de la cinta. Hanus funciona como compañero y espejo. No entiende del todo las emociones humanas, pero justamente por eso las mira sin las excusas que nosotros solemos fabricar. Frente a él, Jakub no puede esconderse y la criatura solo quiere saber por qué dejó sola a la persona que decía amar.

El astronauta no es una película para todos los estados de ánimo. No es el tipo de ciencia ficción que se pone para desconectarse con batallas espaciales y frases inolvidables. Es más bien una historia para quienes disfrutan cuando el género se usa como excusa para hablar de algo profundamente humano: el miedo a perder a alguien, la dificultad de pedir perdón y esa costumbre terrible de valorar lo que amamos cuando ya está demasiado lejos.

facebook Tweet
Te puede interesar