Dejé de creer en el final de 'La isla siniestra' cuando me fijé en lo que pasaba con el vaso de agua en el fondo de la escena
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

'La isla siniestra' sigue siendo una de las películas más comentadas de Scorsese porque no se agota en su giro final. Está llena de señales que hablan antes de que la historia se atreva a decir la verdad.

La isla siniestra es una de esas películas de Martin Scorsese que se quedó viviendo en la cabeza del público por culpa de su final. No tiene la velocidad criminal de Buenos muchachos, ni el toque financiero de El lobo de Wall Street, ni el retrato religioso de sus obras más conocidas. Aquí Scorsese se mete en un thriller psicológico con lluvia, faros, hospitales psiquiátricos, pasillos húmedos y Leonardo DiCaprio.

La película, estrenada en 2010, sigue a Teddy Daniels, un agente federal que llega a Ashecliffe, una institución mental ubicada en una isla remota, para investigar la desaparición de una paciente. Todo parece construido para que el espectador desconfíe del lugar: los doctores hablan raro, los internos miran demasiado, los guardias parecen saber algo y el clima hace lo suyo, porque no hay misterio completo sin una tormenta azotando ventanas como si también dijera algo.

La isla siniestra
La isla siniestra
Fecha de estreno 12 de marzo de 2010 | 2h 17min
Dirigida por Martin Scorsese
Con Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley
Medios
3,5
Usuarios
3,3
Streaming

El famoso final no es el único truco

Durante años, la conversación sobre La isla siniestra ha girado alrededor de su revelación final. La película cambia por completo cuando entendemos quién es Teddy, qué está pasando en la isla y por qué tantas piezas no terminaban de encajar. Es el tipo de cierre que hace que mucha gente quiera volver a verla de inmediato para buscar todas las señales que estuvieron ahí desde el inicio.

Paramount Pictures

Y una de las más comentadas aparece muy temprano, alrededor del minuto 20. Teddy y Chuck interrogan a una paciente que pide agua. La mujer toma el vaso, bebe, lo deja sobre la mesa y por un segundo ocurre algo raro: el vaso parece no estar en su mano mientras ella hace el gesto de beber. Luego, en el siguiente corte, el objeto vuelve a aparecer. No es un error cualquiera, sino una grieta visual. Y cuando la ves, cuesta volver a confiar en lo que la película te está mostrando.

El vaso invisible que cambia la película

La escena es breve, pero tiene el tipo de rareza que Scorsese no coloca por accidente. La lectura más popular es que Scorsese está avisando desde ese momento que Teddy Daniels no es un narrador confiable. Si él está procesando la realidad desde una mente fragmentada, lo que vemos no necesariamente es lo que ocurre, sino lo que él registra, bloquea, inventa o acomoda para sostener su versión del mundo. El vaso invisible funciona como advertencia de que algo se esconde.

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Desde el principio, Teddy llega a Ashecliffe convencido de que está entrando en una conspiración. Busca respuestas, sospecha de todos y convierte cada silencio en prueba. El espectador lo acompaña porque la película está contada desde su paranoia. Vemos el hospital como él lo ve: amenazante, corrupto, lleno de secretos.

Por eso el detalle del vaso es tan importante. Si Teddy puede imaginar, borrar o distorsionar un objeto tan simple, entonces el resto de la película queda contaminado. Las entrevistas, los recuerdos, los sueños con su esposa, los pasillos, los diálogos, incluso las pistas que parecen confirmar sus sospechas, todo puede formar parte de un rompecabezas armado desde una mente que intenta no aceptar la verdad. La isla no sólo encierra pacientes, sino también encierra una versión de la realidad.

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