¿Por qué nos gusta sentir miedo? La ciencia explica por qué ver películas de terror en viernes reduce tu estrés
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Así que sí: ver terror en viernes puede reducir el estrés, al menos para quienes disfrutan ese tipo de miedo controlado.

Desde clásicos como El exorcista y El resplandor, hasta joyas modernas como El legado del diablo y Háblame, el miedo ha sido un placer raro que el cine no se cansa de explorar. Nos sentamos frente a una pantalla sabiendo que algo va a salir mal, que alguien va a abrir la puerta equivocada, que el silencio anuncia que no estás solo, y que en cualquier momento, ocurrirá algo que te hará saltar del asiento.

Y aun así lo hacemos. Pagamos boleto, le damos play, apagamos la luz y hasta escogemos el viernes por la noche, como si después de una semana pesada necesitáramos exactamente eso: pasar dos horas tensos, incómodos y con el corazón acelerado. Suena absurdo, pero la ciencia tiene una explicación bastante menos loca de lo que parece.

El Exorcista
El Exorcista
Fecha de estreno 28 de septiembre de 2018 | 2h 01min
Dirigida por William Friedkin
Con Linda Blair, Ellen Burstyn, Max von Sydow
Medios
3,5
Usuarios
3,3
Ver en HBO MAX

El miedo como una montaña rusa emocional

La clave está en algo conocido como "transferencia de excitación", una teoría asociada al psicólogo Dolf Zillmann. En términos simples, cuando una película de terror activa el cuerpo con tensión, sustos y peligro ficticio, la agitación no desaparece de inmediato cuando termina la amenaza. Se queda un rato circulando, y al llegar el alivio, el cuerpo puede interpretar parte de la intensidad como placer, emoción o descanso.

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Por eso, una buena película de terror no se siente igual que una mala noticia real. En el cine, el cerebro sabe, aunque se le olvide por segundos, que está en un espacio seguro. Nadie te persigue de verdad, el demonio no vive en tu pasillo y el payaso asesino no va a esperarte en el estacionamiento. El cuerpo se acelera, pero la mente conserva una salida de emergencia.

Ahí es donde entra la adrenalina. El miedo puede activar el sistema nervioso, elevar el ritmo cardiaco y poner al cuerpo en modo alerta, parecido a lo que ocurre frente a una amenaza real, pero dentro de un entorno controlado. Investigadores que estudian el horror han explicado que estas experiencias permiten acercarse al peligro sin pagar el costo del peligro verdadero.

Ver terror en viernes tiene más sentido del que parece

El viernes funciona casi como un cierre emocional de la semana. Vienes cargando pendientes, tráfico, juntas eternas, mensajes sin contestar y esa fatiga que se acumula. Luego llega una película de terror y hace algo muy único: le da a tu cuerpo una razón clara para estar tenso. Ya no es el correo del trabajo ni la cuenta pendiente, sino la puerta que se abre sola.

Shamley Productions

Cuando la película termina, también termina la amenaza. La salida produce alivio, y el alivio puede sentirse más intenso porque el cuerpo ya venía activado. Harvard Business Review explica que el miedo recreativo puede detonar adrenalina y una respuesta física potente, pero al estar mediado por entretenimiento, muchas personas lo viven como excitación más que como sufrimiento.

No es magia, ni significa que una película de terror cure el estrés. Más bien funciona como una descarga ordenada. El cerebro entra a una habitación oscura, se asusta y luego sale de ahí. Nos da una forma visible para miedos que a veces no sabemos nombrar. Luego los encierra en una historia con principio, clímax y final. La vida real no siempre tiene esa posibilidad.

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