Cuando alguien ligado a Dragon Ball habla, el fandom suele bajarle tantito al volumen y escuchar atentamente lo que dice. No es para menos. La franquicia de Akira Toriyama no solo marcó la infancia de millones, sino que le enseñó a varias generaciones cómo podía sentirse una pelea hecha con velocidad y humor al estilo shonen. Goku, Vegeta, Freezer y compañía no se volvieron referentes por casualidad nada más porque sí.
Pero una cosa es hablar de Dragon Ball como influencia y otra muy distinta es usar su lugar para lanzarse en contra dos gigantes modernos como Jujutsu Kaisen y Demon Slayer. Ambas series han sido parte central del boom reciente del anime: peleas virales, personajes convertidos en íconos, cines llenos y seguidores capaces de defender a sus héroes favoritos a toda costa.
Kazuhiko Torishima volvió a encender al fandom
La figura detrás de la polémica es Kazuhiko Torishima, legendario editor japonés que trabajó con Akira Toriyama y fue clave en el nacimiento de Dr. Slump y Dragon Ball. Él fue el editor que descubrió a Toriyama, cocreó con él Dr. Slump y después lanzó a Goku al ruedo, en una obra que terminaría convertida en fenómeno mundial. Con ese currículum, cualquier comentario suyo llega con un merecido peso.
Toei Animation
Torishima fue especialmente duro con el manga moderno y colocó a Jujutsu Kaisen y Demon Slayer como lo peor de la producción reciente. Todo viene de su participación en la Comic Con Napoli 2026, donde también se mencionaron títulos como Chainsaw Man y Blue Lock dentro de sus críticas al rumbo actual que va la industria.
El punto de Torishima no va tanto por si le caen bien o mal los personajes o si le gusta o no la animación. Su crítica apunta a la forma en que, según él, muchos mangas actuales se han vuelto menos claros, más cargados y menos pensados para lectores jóvenes.
El problema, según Torishima, está en cómo se cuenta
Torishima viene de una escuela donde la página debía entenderse casi de inmediato. La acción tenía que entrar por los ojos antes que buscar una explicación adicional. El lector debía saber quién golpeaba, hacia dónde iba el cuerpo y qué estaba en juego sin ocupar mucho tiempo para descifrar.
Ufotable
Desde esa mirada, series como Jujutsu Kaisen y Demon Slayer representan otra etapa del shonen. Hay sistemas de poder más elaborados, tragedias familiares, reglas internas, diálogos de combate, técnicas con nombres larguísimos y una narrativa más obsesionada con construir mitología. Para muchos fans, eso es parte del atractivo pero Torishima, parece ser justo el síntoma de que la industria perdió sencillez.
'Jujutsu Kaisen' y 'Demon Slayer' no son cualquier historia
Parte del escándalo viene de los títulos elegidos. Demon Slayer no sólo revivió la emoción por las películas de anime en salas. También convirtió a Tanjiro, Nezuko y los Hashira en figuras reconocibles incluso fuera de los fans. Jujutsu Kaisen, por su lado, tomó la fórmula de maldiciones, peleas brutales y maestros para convertirse en una de las series más comentadas de la década.
Torishima parece medirlas con otra vara. No está preguntando si venden, si llenan salas o si sus adaptaciones tienen secuencias espectaculares. Está preguntando si sus mangas se leen con la misma claridad con la que se leía el shonen que él ayudó a construir. Ahí el debate se pone más complejo: el éxito no siempre significa elegancia narrativa, pero tampoco afirma que toda complejidad es ruido.