Jennifer Lawrence se sale de control en esta comedia de Netflix perfecta para reír a carcajadas
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

A veces, para reírse a carcajadas, basta con ver a una actriz enorme como Jennifer Lawrence aventarse al desastre con mucha confianza.

A Jennifer Lawrence muchos la tienen ubicada por dos universos enormes: Los juegos del hambre y X-Men. En uno fue Katniss Everdeen, la heroína que cargó con una rebelión, un arco y una cantidad absurda de presión para cambiar un régimen. En el otro se transformó en Mystique, la mutante azul que cambiaba de forma que fue clave dentro de una de las franquicias de superhéroes más populares del cine.

Pero reducirla a esas sagas sería quedarse con una foto incompleta. Lawrence también ganó el Oscar por El lado bueno de las cosas, trabajó con directores como David O. Russell, Darren Aronofsky y Adam McKay, y se volvió una de esas actrices capaces de pasar del drama intenso a la comedia incómoda. Su imagen pública siempre ha tenido algo muy particular: puede ser estrella de alfombra roja y, al mismo tiempo, parecer la persona que te puede contar un chisme buenísimo.

Hazme el favor
Hazme el favor
Fecha de estreno 22 de junio de 2023 | 1h 43min
Dirigida por Gene Stupnitsky
Con Jennifer Lawrence, Andrew Barth Feldman, Laura Benanti
Medios
3,3
Usuarios
3,0

La comedia donde Jennifer Lawrence pierde cualquier filtro

La película es Hazme el favor, una comedia de 2023 que actualmente se puede ver en Netflix. La historia sigue a Maddie, una mujer en plena crisis económica que está a punto de perder su casa y acepta una propuesta rarísima de una pareja adinerada: "salir" con su hijo introvertido antes de que él entre a la universidad. La cinta está protagonizada por Lawrence, Andrew Barth Feldman y Laura Benanti.

Columbia Pictures

La película se lanza sin vergüenza al terreno de la comedia física, el ridículo y los momentos incómodos. Maddie no es una protagonista diseñada para caer bien todo el tiempo. Es impulsiva, torpe, intensa, desesperada y con una habilidad especial para convertir cualquier situación social en un accidente. Pero debajo del chiste hay una mujer intentando sobrevivir, aunque sus métodos parezcan sacados de una mala idea escrita en una servilleta.

Una comedia adulta en tiempos de franquicias gigantes

Hazme el favor llegó en un momento curioso para Hollywood. Las comedias para adultos ya no dominan la cartelera como antes, y muchas terminan relegadas directo al streaming. Esta sí tuvo estreno en salas y, sin convertirse en un fenómeno monstruoso, consiguió una taquilla mundial de más de 87 millones de dólares. Para una comedia con clasificación adulta, el dato no está nada mal.

Columbia Pictures

La película también le dio a Lawrence una nominación al Globo de Oro como mejor actriz en película musical o de comedia. No es el tipo de papel que suele venderse como "prestigioso", pero justo ahí está el detalle. Con Maddie, Lawrence se va directo al descaro, la energía física y la falta de miedo al ridículo, que no cualquier estrella quiere asumir cuando ya ha ganado premios importantes.

Andrew Barth Feldman también hace buena mancuerna como Percy, el chico tímido al que sus padres quieren empujar al mundo adulto con una estrategia terrible. Su personaje no es solo el "nerd" de la fórmula. Tiene una dulzura rara, una incomodidad honesta y una forma de mirar a Maddie que va moviendo la película hacia el terreno más tierno.

Para reír sin pedirle permiso al buen gusto

El humor de Hazme el favor no pretende ser fino. Hay persecuciones, malentendidos y un tono que recuerda a esas comedias de los 2000 donde los personajes podían comportarse fatal antes de aprender algo más o menos útil. La diferencia es que aquí la película intenta equilibrar el caos con un toque de vulnerabilidad.

Hazme el favor tiene el encanto de una película fácil de poner y difícil de pausar. No busca reinventar la comedia romántica ni esconder su lado más desvergonzado. Su mayor carta es Jennifer Lawrence haciendo algo que pocas veces se le permite a una estrella de su tamaño: verse descontrolada, ridícula, intensa y muy graciosa sin intentar ser impecable como siempre.

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