Si algo nos ha enseñado Hollywood es que hay películas que no sobreviven porque sean perfectas. Se mantienen con vida porque son raras, porque envejecieron de una forma inesperada o porque tienen una energía tan fuera de control que terminan siendo más divertidas que muchas producciones "bien hechas". Los Amos del Universo, la película live-action de He-Man estrenada en 1987, entra justo en esa categoría peligrosa: tan mala y bizarra que, para muchos fans, es una obra de arte accidental.
Ahora que Amos del Universo está de vuelta con una nueva película protagonizada por Nicholas Galitzine como He-Man, vale la pena regresar a ese primer intento de llevar Eternia al cine con actores reales. Dolph Lundgren fue el encargado de levantar la espada en los ochenta, mientras Frank Langella se puso la máscara de Skeletor en una adaptación que prometía fantasía épica, ciencia ficción y una batalla por el Castillo Grayskull. El resultado fue cosa muy extraña, pero imposible de ignorar.
El He-Man de Dolph Lundgren aterrizó en la Tierra
Los Amos del Universo fue dirigida por Gary Goddard y estrenada en 1987, cuando He-Man todavía era un fenómeno enorme gracias a los juguetes de Mattel y la serie animada de 1983. La historia arranca con Skeletor apoderándose de Grayskull y buscando una Llave Cósmica que puede abrir portales entre dimensiones. He-Man, Man-At-Arms, Teela y Gwildor terminan viajando a la Tierra, donde unos adolescentes encuentran el artefacto creyendo que es una especie de instrumento musical.
Golan-Globus
El giro de llevar gran parte de la acción a la Tierra fue uno de los elementos que más desconcertó a los fans. En lugar de explorar Eternia con sus criaturas, castillos, montañas imposibles y rarezas de fantasía espacial, la película pasa buena parte del tiempo entre calles, tiendas de música, gimnasios escolares y escenarios demasiado terrenales para una franquicia como He-Man. No exactamente el sueño de quienes querían ver a sus juguetes cobrar vida.
Un fracaso que terminó convertido en culto
En su momento, la película no conquistó ni a la crítica ni a la taquilla. Los Amos del Universo obtuvo una recaudación mundial de apenas 17.3 millones de dólares, una cifra pobre para una producción que quería lanzar una gran aventura fantástica en plena fiebre ochentera por las franquicias. Para muchos fue una adaptación desordenada que no logró justificar del todo su existencia.
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Pero con los años, Los Amos del Universo se transformó en una joya. Con el tiempo, sus disfraces exagerados, sus efectos limitados, su tono entre Star Wars, Flash Gordon y su incapacidad de ser completamente seria le dieron una segunda vida. No es una buena adaptación en el sentido estricto, pero sí una experiencia muy peculiar de cine ochentero.
¿Por qué verla antes de la nueva 'Amos del Universo'?
La nueva película de Amos del Universo llegará a cines el 5 de junio de 2026, con Nicholas Galitzine tomando el lugar de He-Man casi 40 años después de Lundgren. El propio actor sueco habló recientemente de "pasar la espada" a Galitzine y celebró que la franquicia siga viva para nuevas generaciones. También tendrá una participación en la nueva cinta, aunque no como He-Man.
Ver la versión de 1987 antes del estreno no es tarea obligatoria, pero sí ayuda a entender el tamaño del reto. He-Man siempre ha sido un personaje difícil de adaptar porque combina demasiadas cosas: espadas, brujería, ciencia ficción, músculos, humor, mitología infantil y una estética que puede verse épica o ridícula. No será la mejor película de fantasía de los ochenta, ni la adaptación definitiva de He-Man. Pero como antecedente del nuevo intento de la franquicia, Los Amos del Universo tiene poder.