Amos del Universo ya llegó a los cines de México y el regreso de He-Man no viene solo con espada, músculos imposibles y una buena dosis de nostalgia ochentera. La nueva película ya puede verse en las salas de Cinemex y Cinépolis, donde los fans ya están reencontrándose con Eternia, Grayskull, Skeletor y el mundo de fantasía heroica que tuvo su primera gran versión live-action en los años 80.
Aquella película de 1987 con Dolph Lundgren dejó una marca extraña: fue criticada, se volvió un objeto de culto y terminó sobreviviendo más por cariño pop que por perfección cinematográfica. La nueva entrega llega con otra visión, otro reparto y una misión bastante clara: revivir una franquicia que durante décadas ha funcionado entre juguetes, caricaturas, cómics y recuerdos de infancia. Pero como muchas cintas el día de hoy, el verdadero guiño para los fans llega cuando los créditos empiezan a correr. (Cuidado con los spoilers)
La primera escena postcréditos abre la puerta al futuro
La primera escena postcréditos nos lleva de regreso al palacio, donde la reina conversa con Man-At-Arms. El tono ya no es de celebración total, sino de algo pendiente, una ausencia que todavía pesa en la historia. Durante esa conversación se menciona a "ella" y se expresa el deseo de que también encuentre su camino a casa.
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El corte llega justo después y cambia por completo la escala del momento. La película nos lleva a otra batalla, lejos del palacio, donde vemos una figura femenina de espaldas. No hace falta decir demasiado: la silueta apunta directamente a She-Ra, una de las piezas más importantes del universo de He-Man y, para muchos fans, el personaje que faltaba para convertir esta nueva etapa en algo mucho más grande.
She-Ra no es un simple guiño. En la mitología clásica, Adora es la hermana gemela del Príncipe Adam, separada de su familia y criada lejos de Eternia. Su historia está ligada a Etheria, a la rebelión contra la Horda y a una visión del heroísmo distinta a la de He-Man. Mientras Adam representa el poder de Grayskull desde Eternia, Adora carga con su propio destino, su propia espada y una mitología igual de querida.
La segunda escena confirma que Skeletor no ha terminado
La segunda escena postcréditos se va por un camino más oscuro. Evil-Lyn regresa al lugar donde ocurrió la batalla contra He-Man y encuentra algo que cambia el cierre de la película: el cráneo de Skeletor. La imagen es breve, pero suficiente para dejar claro que el villano principal no quedó simplemente derrotado y olvidado entre los restos del combate.
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Evil-Lyn siempre ha sido más que una acompañante de Skeletor. Es una hechicera poderosa, ambiciosa y mucho más inteligente de lo que algunos villanos suelen notar a su alrededor. Que sea ella quien recupere el cráneo no parece casualidad. La escena sugiere que podría intentar reconstruirlo, resucitarlo o usar lo que queda de su poder para algo todavía peor.
También abre una posibilidad más interesante: Evil-Lyn podría dejar de ser sólo la mano derecha del villano y tomar un papel más activo en la siguiente historia. Si Skeletor vuelve, tal vez no regrese igual. Si no vuelve por completo, su cráneo podría convertirse en una fuente de magia oscura, una reliquia maldita o una forma de mantener viva su influencia sobre Eternia.
Las dos escenas funcionan como un mapa del futuro. Por un lado, She-Ra representa expansión, aventura y una nueva rama familiar para He-Man. Por el otro, Evil-Lyn y el cráneo de Skeletor recuerdan que el mal no desaparece tan fácil en Eternia. La película cierra su historia principal, pero deja dos semillas muy claras: una heroína que viene en camino y un villano que todavía puede regresar.