Sylvester Stallone, sobre el peor momento de su vida: "Mi hijo fue completamente normal hasta que cumplió dos años"
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Esta historia le da a Sylvester Stallone otro tipo de fuerza. La fuerza de aceptar que a veces amar a un hijo significa dejar de esperar que sea como uno imaginó.

Para muchos, Sylvester Stallone tiene la cara de ese hombre al que nada lo tira. Es el protagonista de Rocky, aguantando golpes hasta que el cuerpo ya no da más, pero el corazón sí. Es Rambo, el veterano de guerra sobreviviendo a los conflictos bélicos, al abandono y a un mundo que nunca supo qué hacer con él.

Pero fuera de la pantalla, Stallone también ha cargado dolores que no se resuelven con entrenamiento, frases motivacionales ni una última pelea frente a la multitud. Cuando habla de su hijo Seargeoh, el actor muestra un lado mucho más vulnerable y más humano. Ahí no está el héroe de acción: está un papá tratando de entender qué hacer con el miedo.

El diagnóstico que cambió su vida familiar

Seargeoh Stallone nació en 1979, durante el matrimonio de Sylvester Stallone con Sasha Czack. De bebé incluso apareció en Rocky II, interpretando al hijo de Rocky Balboa, un detalle que con los años se volvió muy emotivo para quienes siguen la historia familiar del actor. En ese momento nadie imaginaba el giro que vendría después.

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Stallone ha contado que su hijo parecía desarrollarse de manera completamente normal durante sus primeros años. Por eso el cambio fue tan duro de procesar. Según recordó, alrededor de los dos años, Seargeoh empezó a volverse más reservado, a aislarse y a rechazar muestras de cariño que antes parecían parte natural de la relación familiar.

Después llegó el diagnóstico de autismo. Para Stallone, escuchar esas palabras fue un golpe en seco. En una de sus reflexiones más citadas, recordó que preguntó qué podría hacer su hijo en el futuro, esperando una respuesta y algo de esperanza práctica. Lo que recibió, según su testimonio, fue una respuesta fría que lo dejó devastado.

El papá detrás de Rocky y Rambo

Stallone siempre ha construido personajes que sobreviven a lo imposible. Rocky pierde, sangra, se levanta y vuelve a intentarlo. Rambo es un hombre roto, pero casi indestructible. En cambio, frente a la situación de su hijo, el actor no tenía control, ni guion, ni manera de arreglarlo todo con simple voluntad.

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Y ahí aparece una versión distinta de él. Stallone entendió que tenía que acercarse al mundo de su hijo, aprender sus ritmos, respetar sus silencios y acompañarlo desde otro lugar. No era la paternidad idealizada de las películas, sino una mucho más paciente, más torpe a veces, y más real.

Una familia que eligió protegerlo

Seargeoh ha vivido lejos de la fama, algo poco común cuando se nace dentro de una familia tan observada. A diferencia de otros hijos de celebridades, no se convirtió en figura pública ni en rostro habitual de alfombras rojas. Su vida ha sido mucho más privada, protegida por una familia que entendió que no todo tenía que ser compartido.

Stallone y Sasha Czack también impulsaron esfuerzos relacionados con la investigación sobre el autismo. En los años ochenta, cuando la conversación pública sobre el tema era mucho más limitada y estaba llena de prejuicios, hablar de ello siendo una figura tan conocida no era cualquier cosa. No existía el lenguaje actual, ni la misma sensibilidad, ni el mismo acceso a información.

Hoy, su historia sigue tocando fibras sensibles. Porque detrás del hombre que corrió por las escaleras de Filadelfia y empuñó armas gigantes en la pantalla, hay un padre que conoció una forma distinta de lucha.

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