Steven Spielberg y los aliens tienen una relación larga y tendida. No importa si hablamos de la tierna amistad ochentera de E.T. el extraterrestre, del asombro de Encuentros cercanos del tercer tipo o del miedo brutal de La guerra de los mundos: cada vez que Spielberg mira al cielo, no está pensando solo en naves. Está pensando en nosotros.
No por nada, Día de la revelación llega con una carga muy particular. No es simplemente la nueva película de aliens de Spielberg. Su cinta aparece en un momento donde la conversación sobre ovnis, secretos gubernamentales, filtraciones y verdades incómodas está por todos lados. Antes el misterio venía del cielo, pero ahora también viene de los archivos, las audiencias públicas y la sospecha de que alguien sabe más de lo que dice.
La conexión con otro clásico alienígena de Spielberg
Por supuesto, hay una conexión "escondida" de Día de la revelación. Sin embargo, no está en un personaje que regresa, una nave idéntica o una escena reciclada. Está en algo más interesante: su relación espiritual con Encuentros cercanos del tercer tipo, la película de 1977 con la que Spielberg convirtió el contacto extraterrestre en una experiencia de asombro, miedo, obsesión y esperanza. David Koepp, guionista de la nueva cinta, explicó que ambas películas pueden verse como dos extremos de una misma conversación.
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No se trata de una secuela directa. El puente va por otro lado. La cinta de los 70 nació en una época marcada por Watergate, Vietnam y la pérdida de inocencia frente al gobierno. La pregunta era: "¿será que nos están mintiendo?". Medio siglo después, Día de la revelación parte de un mundo que ya asumió algo mucho más cínico: claro que nos mienten. Ahora queremos saber qué es verdad.
En Encuentros cercanos del tercer tipo, el contacto con vida extraterrestre todavía tenía algo de milagroso y celestial, con gente mirando luces en el cielo sin entender si debía correr o acercarse. En Día de la revelación, la existencia alienígena parece estar en el aire desde antes de que empiece la película. El conflicto no es descubrir si hay algo allá afuera, sino exigir que se diga en voz alta.
Del asombro setentero a la desconfianza actual
Spielberg filmó Encuentros cercanos del tercer tipo como una película de fascinación. Sus personajes están confundidos e incluso asustados, pero la película mira al contacto como una posibilidad sagrada. Hay paranoia, secretos e instituciones escondiendo información, pero también existe la sensación de que el universo todavía puede sorprendernos de una manera hermosa.
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Día de la revelación ya no habla desde la ingenuidad de los años setenta, sino desde una época donde la gente sospecha de todo: gobiernos, medios, corporaciones, imágenes, videos, declaraciones oficiales y hasta de sus propios ojos. La pregunta ya no es solo si hay vida extraterrestre. Es quién tiene la información, por qué la ocultó y qué pasa cuando el público exige respuestas.
Koepp y Spielberg conocen muy bien ese territorio. Han trabajado juntos en películas como Jurassic Park, La guerra de los mundos e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, así que no es raro que su nueva colaboración cargue con ecos de la filmografía del director. Pero esta vez el guiño no es nostalgia y ya. Más bien parece una conversación de Spielberg consigo mismo: el cineasta que antes miraba los cielos con maravilla ahora vuelve a preguntarse qué haríamos si la verdad ya estuviera aquí, escondida a plena vista.