El profundo odio fuera de cámaras entre los protagonistas casi destruye la filmación de la película romántica más aclamada del siglo
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

La química no siempre nace de llevarse perfecto. A veces viene del choque, de la resistencia y de dos personas empujándose hasta encontrar un ritmo común

Hay películas románticas que viven de la fantasía absoluta y que el público adopta como si fueran manuales reales. Titanic convirtió un romance condenado en mito popular. Mujer bonita vendió el cuento moderno de Cenicienta con Julia Roberts y Richard Gere. Realmente amor hizo del caos sentimental navideño una tradición. Y Antes del amanecer volvió inolvidable una conversación entre dos desconocidos caminando por Viena. Historias distintas pero con algo en común: todas necesitan que creamos en la química de sus protagonistas.

Ryan Gosling y Rachel McAdams quedaron marcados para siempre por esa historia. Como Noah y Allie, tenían una química de esas que parecen imposibles de fabricar: miradas furiosas, besos desesperados, discusiones que casi se vuelven declaración de amor y una tensión que hacía creíble la idea de dos personas incapaces de soltarse, aunque les hiciera daño. Pero detrás de esa pasión de pantalla, el ambiente no era precisamente color rosa.

Diario de una pasión
Diario de una pasión
Fecha de estreno 27 de agosto de 2004 | 2h 01min
Dirigida por Nick Cassavetes
Con Ryan Gosling, Rachel McAdams, James Garner
Medios
2,8
Usuarios
3,3
Ver en HBO MAX

La pareja perfecta que no se soportaba

Durante la primera parte del rodaje de Diario de una pasión, Ryan Gosling y Rachel McAdams no se llevaban nada bien. Nick Cassavetes, director de la película, contó años después que hubo un día particularmente tenso en el set, con alrededor de 150 personas esperando para filmar, en el que Gosling le pidió hablar en privado. No quería seguir haciendo la escena con McAdams de la misma manera.

New Line Cinema

Según el propio Cassavetes, Gosling le preguntó si podía sacar a McAdams y traer a otra actriz para leer con él fuera de cámara. Él quería otra presencia para poder trabajar. El director se quedó helado, porque la película entera dependía de que esos dos actores sostuvieran una historia de amor arrebatada, dolorosa y gigantesca.

La situación terminó con Gosling, McAdams, Cassavetes y un productor encerrados en una habitación para hablar (y gritar) lo que estaba pasando. El director contó que los actores se dijeron de todo, sacaron la tensión y, después de unos minutos, salieron listos para seguir trabajando. Fue como terapia de pareja y una solución sorprendentemente efectiva.

Del pleito al romance real

La ironía llegó después. Aunque durante el rodaje tuvieron choques muy fuertes, Ryan Gosling y Rachel McAdams terminaron enamorándose en la vida real tras la película. Fueron pareja durante un tiempo y se convirtieron en una de esas relaciones de Hollywood que el público adoptó con cariño. Para muchos fans, verlos juntos fuera de pantalla era como una extensión del propio romance de Noah y Allie.

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El momento que selló esa fantasía ocurrió en los MTV Movie Awards de 2005, cuando ganaron el premio al mejor beso. En vez de subir, agradecer y ya, ambos recrearon su beso bajo la lluvia con una química que volvió loco al público. Gosling cargó a McAdams, ella se lanzó hacia él y por unos segundos la línea entre la realidad y la fantasía desapareció por completo.

Con los años, la historia detrás de cámaras se volvió parte del mito de Diario de una pasión. Una de las parejas más recordadas del cine romántico moderno nació de dos intérpretes que, al principio, apenas podían trabajar juntos sin explotar. El amor cinematográfico, al parecer, también puede empezar con ganas de pedir un reemplazo.

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