La saga de ciencia ficción que marcó a los 90 está oficialmente de regreso gracias a Disney+
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si la adaptación encuentra el tono correcto, esta serie puede hacer algo que parecía imposible: convertir una transformación animal en una crisis existencial.

Los años 90 tuvieron una forma muy particular de mezclar aventuras juveniles con cosas bastante oscuras. Escalofríos convirtió los libros de terror en pesadillas de recreo. ¿Le temes a la oscuridad? hizo que una fogata pareciera el lugar más peligroso del mundo y Power Rangers volvió una rutina eso de ver a un grupo de adolescentes salvando la Tierra después de clases. La década entendía algo muy bien: los niños podían aguantar historias raras, intensas y hasta medio traumáticas si venían envueltas en fantasía.

Entre todas esas franquicias hubo una que se sintió muy peculiar. Tenía portadas imposibles de olvidar, con niños transformándose poco a poco en animales, y una premisa que parecía sencilla hasta que empezaba a ponerse cada vez más alocada. Espionaje alienígena, invasión silenciosa, guerra, pérdida de identidad, paranoia y adolescentes obligados a pelear contra algo mucho más grande que ellos. Muy de biblioteca escolar pero también bastante más adulta de lo que aparentaba.

'Animorphs' volverá como serie en Disney+

La saga es Animorphs, la franquicia literaria creada por K.A. Applegate y Michael Grant que marcó a miles de lectores entre 1996 y 2001. Disney+ está desarrollando una nueva adaptación televisiva con Ryan Coogler como productor ejecutivo a través de Proximity Media, su compañía junto a Zinzi Coogler y Sev Ohanian. El proyecto también tendrá a Bayan Wolcott como guionista y productora ejecutiva, mientras 20th Television participará en la producción.

Scholastic

La historia sigue a Jake, Rachel, Tobias, Cassie y Marco, un grupo de adolescentes que recibe de un príncipe alienígena la capacidad de transformarse en animales. La regla parece emocionante al principio: pueden convertirse en tigres, halcones, delfines, lobos o cualquier criatura que logren tocar. Pero hay un detalle terrible: solo pueden mantenerse en esa forma durante dos horas. Si pasan el límite, quedan atrapados para siempre.

Los protagonistas deben enfrentar a los yeerks, una especie parasitaria capaz de meterse en la mente de las personas y controlar sus cuerpos. La invasión ya está en marcha cuando ellos se enteran, así que el enemigo puede estar en la escuela, en la familia, en la policía o en cualquier adulto que parezca normal. Esa paranoia era parte del gancho porque en Animorphs, nadie estaba completamente a salvo.

Una franquicia juvenil con heridas muy adultas

A simple vista, Animorphs podía parecer una aventura para fans de animales y ciencia ficción ligera. Sus portadas tenían ese encanto noventero medio extraño, con transformaciones digitales que hoy se ven perturbadoras. Pero los libros iban por otro lado. La serie hablaba de trauma, culpa, decisiones imposibles y del precio de pelear una guerra cuando todavía deberías estar pensando en tareas, amigos y crushes.

Nickelodeon

Ese contraste volvió a la saga especial. Los personajes no eran héroes impecables ni elegidos con destino brillante. Eran adolescentes asustados, improvisando tácticas, mintiendo a sus familias y cargando con consecuencias cada vez más duras. Cada transformación tenía emoción, pero también peligro. Convertirse en animal no era solo una habilidad cool: también implicaba perder control, sentir instintos ajenos y preguntarse dónde terminaba la persona y dónde empezaba la criatura.

El regreso que muchos fans llevaban años pidiendo

La saga ya tuvo una adaptación live-action en Nickelodeon entre 1998 y 2000, con Shawn Ashmore como Jake, pero aquella versión quedó muy marcada por las limitaciones técnicas de su época. Las transformaciones eran complicadas, los efectos tenían poco margen y la historia no podía ir tan lejos como los libros. Para muchos fans, fue un intento querido, aunque insuficiente.

Hoy la tecnología permite imaginar algo mucho más cercano al potencial original. Las transformaciones pueden verse inquietantes, las batallas pueden tener escala y los yeerks pueden sentirse como una amenaza realmente invasiva. Pero el mayor reto seguirá siendo emocional. Animorphs necesita animales convincentes, aunque necesita todavía más personajes que se sientan como adolescentes reales atrapados en una guerra que nadie más puede ver.

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