Por primera vez en la historia, el famoso león de la Metro-Goldwyn-Mayer permaneció en silencio para no estropear el ambiente de la película
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

En esta cinta, el silencio del león no fue ausencia. Fue una entrada perfecta.

Los logos de estudio son parte de la experiencia de ir al cine. El castillo de Disney promete cuentos llenos de magia, la montaña de Paramount anuncia que habrá una aventura clásica, la fanfarria de 20th Century Studios prepara el cuerpo para algo grande y el león de Metro-Goldwyn-Mayer tiene el rugido de décadas de historia. Antes de que arranque la primera escena, el público ya recibió una señal.

El león de MGM es uno de los símbolos más famosos de Hollywood. Ha pasado por distintas versiones, distintos animales reales, cambios técnicos, restauraciones digitales y una vida larguísima que cruza casi toda la historia del cine industrial estadounidense. Su rugido es tan reconocible que incluso quien no ubica el nombre del estudio puede saber de qué se trata al instante. Pero hubo una película que necesitaba exactamente lo contrario: silencio.

Ben-Hur
Ben-Hur
Fecha de estreno 19 de agosto de 2016 | 2h 04min
Dirigida por Timur Bekmambetov
Con Jack Huston, Morgan Freeman, Toby Kebbell
Medios
2,6
Usuarios
3,0
Ver en Amazon Prime Video

William Wyler no quería un rugido antes de la Natividad

La película fue Ben-Hur, la épica de 1959 dirigida por William Wyler y protagonizada por Charlton Heston. Por primera vez en la historia de MGM, el famoso león apareció sin rugir al inicio de la cinta, una decisión tomada para no romper el tono de la primera escena. La película abre con los Reyes Magos llegando a Belén para presenciar el nacimiento de Jesús, y Wyler sentía que pasar de un rugido estruendoso a ese ambiente sagrado sería un choque demasiado brusco.

Metro-Goldwyn-Mayer

El director convenció al estudio de silenciar a Leo, como se conoce popularmente al león de MGM. Su argumento era bastante claro: Ben-Hur no podía arrancar como cualquier producción del catálogo. La historia tenía un peso religioso, un objetivo específicaoy una entrada que pedía respeto visual y sonoro. Un rugido justo antes de la Natividad habría estropeado el prólogo espiritual.

'Ben-Hur' era demasiado grande para empezar como siempre

Ben-Hur no era una película cualquiera dentro de MGM. Era una superproducción monumental, adaptación de la novela de Lew Wallace, con carreras, decorados enormes, multitudes, drama bíblico, venganza, fe y una escala que hoy sigue pareciendo descomunal. Hollywood quería hacer algo que se sintiera más grande que la vida misma.

MGM

La cinta cuenta la historia de Judah Ben-Hur, un príncipe judío traicionado por su antiguo amigo Messala y condenado a una vida de esclavitud antes de buscar justicia. Pero la película siempre se mueve entre dos dimensiones: el relato íntimo de un hombre destruido por Roma y la presencia casi mística de Cristo, que aparece como fuerza moral alrededor de la historia. La mezcla exigía una entrada distinta.

Una épica que cuidaba hasta el primer segundo

La obsesión de Wyler por ese detalle dice mucho de cómo se construyó Ben-Hur. La película no ganó 11 premios Oscar solo por ser enorme, sino por la precisión con la que convirtió su escala en experiencia. La carrera de cuadrigas se volvió legendaria, la música de Miklós Rózsa elevó el drama y Charlton Heston terminó asociado para siempre con una de las figuras más imponentes del cine épico.

Pero antes de todo eso estaba el inicio. Una escena de nacimiento, una atmósfera de recogimiento y un león que, por primera vez, debía quedarse callado. La imagen resulta divertida si se piensa desde la fama del logo: el animal más famoso de Hollywood entendió que esa vez no le tocaba robar cámara.

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