Chris Evans hoy carga una imagen que ya es casi imposible separar del Universo Cinematográfico de Marvel. Para millones de espectadores, él es Steve Rogers, el Capitán América que pasó de ser un soldado de Brooklyn a líder moral de los Avengers. Y aunque su despedida en Avengers: Endgame parecía cerrar una etapa perfecta, el actor volverá pronto con Avengers: Doomsday.
Pero antes de convertirse en uno de los rostros definitivos UCM, Evans tuvo una carrera bastante más irregular. Fue Johnny Storm en Los 4 Fantásticos, pasó por comedias románticas, thrillers, cine independiente y personajes que no siempre encontraron al público correcto. Es algo que le pasa a muchos actores antes de dar con el papel que los vuelve inevitables: hacen trabajos interesantes y se arriesgan un poco, aunque la taquilla decida hacerse de la vista gorda.
La película que Chris Evans defiende como una de sus mejores
La película es Sunshine: alerta solar, el thriller de ciencia ficción dirigido por Danny Boyle y escrito por Alex Garland. Estrenada en 2007, la cinta sigue a un grupo de astronautas enviado al espacio con una misión desesperada: reactivar el Sol, que se está apagando, y evitar que la Tierra caiga en una era de oscuridad y congelamiento. Y si bien sonaba a blockbuster, la película se fue por otro camino: más psicológico, extraño e inquietante.
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Evans interpreta a Mace, uno de los tripulantes del Icarus II, una nave que carga una bomba estelar con la esperanza de salvar a la humanidad. No es el héroe simpático ni el tipo carismático que después asociaríamos con Steve Rogers. Mace es seco, racional, duro y hasta antipático. No está ahí para caer bien, sino para representar una forma brutal de supervivencia cuando la misión empieza a romperse por todos lados.
Años después, Evans habló con bastante frustración sobre el destino de la película. Dijo que casi nadie fue a verla, que todos iban a ver Los 4 Fantásticos, pero no sus "buenas películas". "Mi carrera habría sido diferente si la gente la hubiera visto", dijo como queja sobre cómo esta parte de su carrera había sido recibida con respeto por la crítica, pero no consiguió convertirse en el fenómeno que quizá merecía.
Una ciencia ficción adulta, rara y muy intensa
Sunshine tiene algo que la separa de muchas películas espaciales más cómodas. No se conforma con mostrar los astronautas flotando, computadoras fallando y una cuenta regresiva hacia el desastre. Danny Boyle la muestra como una mezcla de misión científica, drama psicológico y horror existencial. La amenaza no solo está afuera, en el espacio o en el Sol moribundo, sino también está dentro de la nave, en el cansancio, en la culpa y en la forma en que cada decisión puede condenar a todos.
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El elenco también ayuda a que la película haya ganado estatus de culto con los años. Cillian Murphy interpreta a Capa, el físico encargado de operar la carga que podría salvar el planeta. Rose Byrne, Michelle Yeoh, Hiroyuki Sanada, Benedict Wong y Cliff Curtis completan una tripulación llena de tensiones internas. Vista hoy, sorprende la cantidad de talento reunido en una película que en su momento pasó medio de largo para el público masivo.
El fracaso que terminó viéndose diferente con los años
La película costó alrededor de 40 millones de dólares y recaudó menos de eso en taquilla mundial. Para cualquier estudio, esos números duelen. No fue un desastre cultural ni una película odiada, pero sí un fracaso comercial. Y para un actor como Evans, que en ese momento todavía no encontraba el papel que definiría su carrera, debió ser frustrante ver que uno de sus trabajos más serios no conectara con la audiencia.
Lo curioso es que el tiempo terminó siendo más amable con Sunshine que la taquilla. Hoy se habla de ella como una de las películas de ciencia ficción más interesantes de los 2000, con imágenes poderosas, una música que se volvió muy reconocible y una atmósfera difícil de sacudir. No tiene el optimismo de otras historias espaciales ni el tono heroico de los blockbusters. Es más fría, más angustiante y más cercana a la idea de mirar algo demasiado grande hasta perder la cabeza. Hoy puedes verla por Disney+.