41 años después de 'Terminator', Sarah Connor confesó que no quería trabajar con Schwarzenegger: "Él solo era un culturista"
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Ella dudaba de Schwarzenegger. Él todavía no era la leyenda que conocemos y 'Terminator' parecía una apuesta rara más dentro del cine de los ochenta.

Hoy cualquier actor querría presumir que trabajó con Arnold Schwarzenegger. El hombre no solo se volvió una leyenda del cine de acción. También construyó una carrera imposible de separar de los músculos, explosiones y personajes que marcaron a varias generaciones. Terminator lo convirtió en ícono mundial, Depredador lo dejó como héroe de supervivencia extrema y El vengador del futuro terminó de colocarlo en ese territorio donde pocas estrellas pueden estar.

Pero en 1984 las cosas no se veían tan claras. Schwarzenegger todavía cargaba con la etiqueta de exfisicoculturista intentando abrirse paso en Hollywood, y Terminator tampoco parecía destinada a convertirse en un clásico intocable de la ciencia ficción. Era una película de bajo presupuesto, dirigida por un James Cameron que aún no era el director de Titanic, con una premisa extraña sobre un asesino cibernético enviado desde el futuro para matar a una joven llamada Sarah Connor.

Terminator 2: El juicio final
Terminator 2: El juicio final
Fecha de estreno 3 de julio de 1991 | 2h 16min
Dirigida por James Cameron
Con Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Edward Furlong
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4,0
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3,4
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Linda Hamilton no quería trabajar con Schwarzenegger

Más de cuatro décadas después del estreno de Terminator, Linda Hamilton confesó que al principio no quería trabajar con Arnold Schwarzenegger. La actriz que interpretó a Sarah Connor admitió que tenía dudas sobre él y que lo veía como "un culturista que fingía ser actor". La gente estaba emocionada con la idea de que Arnold protagonizara la película, pero ella prefirió verlo por sí misma antes de comprar por completo la apuesta.

Hemdale Film Corporation

El prejuicio no era injustificado. Schwarzenegger venía de un mundo muy distinto al de muchos actores formados en teatro, televisión o cine dramático. Su físico era tan imponente que para algunos podía jugar en contra: parecía más una presencia visual que un intérprete capaz de sostener una película. Hamilton lo vio con desconfianza inicial, casi como si sus músculos no le permitieran tener talento.

La cosa cambió cuando lo observó trabajar. Hamilton contó que fue a verlo al set y entonces entendió por qué podía funcionar como el Terminator. Su rigidez, su manera de moverse, su físico y su presencia casi mecánica eran exactamente lo que el personaje necesitaba. Ahí se acomodó todo.

Sarah Connor tampoco nació como heroína de acción

Parte de lo interesante es que Hamilton también estaba lejos de imaginar lo que Sarah Connor terminaría significando para el cine. En la primera entrega de Terminator, Sarah no es la guerrera endurecida que muchos recuerdan por Terminator 2: El juicio final. Era una mesera común, asustada, perseguida por una amenaza que no entiende y obligada a sobrevivir sin tiempo para procesar lo que está pasando.

Kurt Krieger - Corbis//Getty Images

Su transformación hizo que el personaje creciera de una forma muy poderosa. Sarah Connor pasó de víctima a figura clave de la resistencia humana. Para cuando llegó Terminator 2 en 1991, Hamilton ya había convertido al personaje en una de las heroínas de acción más importantes del cine. Brazos marcados, mirada dura y una misión clara: impedir el futuro apocalíptico que ya conocía.

El culturista que terminó siendo perfecto para el papel

Lo que Hamilton terminó entendiendo es lo mismo que después entendió todo Hollywood: Schwarzenegger no necesitaba ser un actor tradicional para volverse inolvidable. Su acento, su cuerpo, su forma seca de decir las frases y su presencia rígida eran parte del paquete. En otro papel quizá podían verse como limitaciones pero en Terminator se volvieron ventajas absolutas.

La película terminó siendo un éxito enorme para su tamaño. Costó alrededor de 6.4 millones de dólares y recaudó más de 78 millones en todo el mundo, suficiente para abrir la puerta a una franquicia que marcó la ciencia ficción y el cine de acción. También convirtió a Schwarzenegger en algo mucho más grande que "un fisicoculturista": lo transformó en una estrella global con una imagen imposible de copiar.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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