Una de las mayores leyendas vivientes en la historia del cine sin duda es Anthony Hopkins, actor de actuales 88 años que sigue vigente en la industria y es una de las figuras más respetadas de Hollywood. Su éxito no fue para nada simple coincidencia, desde la década de los sesenta Hopkins inició en la actuación y se mantuvo firme y en búsqueda que grandes personajes.
Tan solo su papel como el asesino en serie Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes (1991) sigue siendo recordado como una de las mejores actuaciones del cine de terror, la cual incluso le valió su primer Oscar. Casi tres décadas después el actor británico obtuvo su segunda estatuilla dorada por su conmovedor trabajo en The Father (2020), convirtiéndose en el actor de mayor edad en ganar un Premio Oscar a Mejor actor en la historia del cine.
Es por eso que un consejo de vida proveniente de una figura como él es sumamente valioso, pues viene de alguien que ha pasado no solo por éxitos, sino también por fracasos que lo forjaron en la figura que es hoy.
Anthony Hopkins: una figura destacada en el arte
Con seis nominaciones al Oscar a lo largo de su carrera, más allá de su consolidada trayectoria en la actuación, Anthony Hopkins posee una faceta artística profundamente diversa. Es un pianista y un apasionado de la pintura, pero su relación con la música va mucho más allá del pasatiempo: ha ejercido como compositor para grandes orquestas, ha editado sus propias obras y ha firmado acuerdos con sellos discográficos de prestigio para lanzar producciones de música clásica.
Por si fuera poco, su inquietud creativa detrás de cámaras lo ha llevado a incursionar también con éxito en la dirección y la producción cinematográfica.
Oscar
La filosofía de vida de Hopkins
Una frase del propio Hopkins que ha resonado a lo largo del tiempo tiene que ver con su manera de ver aquellas metas y sueños que deseamos realizar y simplemente nuestras inseguridades nos detienen a accionar. Para el actor el miedo no está dentro de su filosofía.
Si haces algo, ya sea actuar, tocar música o pintar, hazlo sin miedo: esa es mi filosofía. Porque nadie puede detenerte ni meterte en la cárcel por pintar mal, así que no hay nada que perder.
Esta reflexión del aclamado actor galés, pone en evidencia la necesidad de desprenderse de ese perfeccionismo que a menudo nos frena. Al restar gravedad a las posibles equivocaciones, Hopkins abre paso a una creatividad genuina y al valor de asumir riesgos, un principio que él aplica de forma constante no solo en la actuación, sino también en sus proyectos como compositor y pintor.
En el fondo, sus palabras funcionan como una invitación para ignorar los juicios ajenos y como un mensaje inspirador que motiva a entregarse al proceso creativo con absoluta libertad, bajo la premisa de que actuar sin miedo te da la tranquilidad de saber que al final no se tiene nada que perder.
GQ