Clint Eastwood estuvo 20 años sin ir a los Oscar y todo fue por una pelea que terminó con esta frase: "No me vuelvas a invitar"
Compartir esta noticia

Hollywood tardó en tomarlo en serio, pero cuando finalmente lo hizo, ya no pudo tratarlo como el actor de pocas palabras que solo servía para salvar un monólogo ajeno.

Clint Eastwood y los premios Oscar parecen llevarse bastante bien. Los imperdonables le dio las estatuillas a Mejor Director y Mejor Película, mientras que Golpes del destino repitió la hazaña más de una década después. Su nombre aparece entre los cineastas más respetados por la Academia, aunque esa relación no siempre fue tan cordial.

Mucho antes de levantar premios, Eastwood ya era uno de los rostros más reconocibles del cine. Había protagonizado la "Trilogía del dólar" de Sergio Leone, dirigido Obsesión mortal y convertido a Harry Callahan en un ícono con Harry el sucio. Hollywood llenaba salas con sus películas, pero la Academia todavía no parecía demasiado interesada en nominarlo.

Una sustitución de último minuto salió muy mal

Todo cambió durante la ceremonia de 1973. Eastwood había sido invitado para presentar el premio a Mejor Película, pero antes de llegar a esa categoría terminó metido en un problema que no le correspondía. Charlton Heston, uno de los conductores de la gala, sufrió una ponchadura camino al teatro y apareció tarde, así que la producción sacó a Eastwood del público para cubrirlo frente a millones de personas.

Warner Bros.

La tarea consistía en leer un monólogo sobre las reglas de votación. El detalle era que el texto había sido escrito especialmente para Heston y estaba lleno de bromas relacionadas con Moisés, personaje que había interpretado en Los diez mandamientos. Eastwood comenzó a seguir las tarjetas, pero pronto quedó claro que aquellas líneas no funcionaban en boca del pistolero silencioso de los westerns de Sergio Leone.

El actor improvisó, bromeó con que habían elegido como reemplazo al hombre que apenas había pronunciado unas cuantas frases en varias películas y trató de sobrevivir hasta que Heston apareciera. Detrás del escenario, la experiencia terminó en una discusión con Howard Koch, productor de la ceremonia y entonces una de las principales figuras de la Academia. Según la anécdota recuperada años después, Eastwood miró el guion y soltó: "Tiene que ser una broma. No me vuelvas a invitar".

Koch le preguntó si mantendría esa postura incluso si algún día recibía una nominación. Eastwood respondió que, en ese caso, sí regresaría. El productor remató con una frase bastante pesada: entonces no tenía nada de qué preocuparse.

Se alejó de la ceremonia durante dos décadas

Aquella misma noche todavía tuvo que regresar al escenario para cumplir con su participación original. Presentó el Oscar a Mejor Película, que terminó en manos de El padrino, pero después se mantuvo lejos de la ceremonia durante aproximadamente 20 años. No hubo un veto oficial ni una expulsión: fue un autoexilio.

Malpaso Productions

Durante ese periodo siguió actuando y dirigiendo sin perseguir demasiado la aprobación de la Academia. Estrenó títulos como El fugitivo Josey Wales, El jinete pálido, Bird y Cazador blanco, corazón negro. Algunas de sus producciones recibieron nominaciones en distintas categorías, pero Eastwood no estaba involucrado personalmente entre los candidatos, así que no encontró razones para romper su promesa.

La situación cambió en 1993 con Los imperdonables. El western llegó a la ceremonia con nueve nominaciones y colocó a Eastwood en tres categorías: Mejor Actor, Mejor Director y Mejor Película como productor. Ya no podía esconderse detrás de otro trabajo ni mandar a alguien en su lugar. La Academia finalmente lo había llamado por su nombre.

Esa noche perdió el premio de actuación frente a Al Pacino por Perfume de mujer, pero ganó como director y productor. La película también se llevó las estatuillas para Gene Hackman como actor de reparto y Joel Cox por edición. Veinte años después de aquella discusión, Eastwood regresó y salió con los dos premios más grandes de la gala.

De no querer volver a convertirse en uno de los favoritos

Desde entonces, su presencia en los Oscar dejó de ser extraña. Volvió con Río místico, Cartas desde Iwo Jima, Francotirador y, sobre todo, Golpes del destino, con la que ganó nuevamente como director y productor en 2005. La misma institución que alguna vez bromeó con que nunca tendría que nominarlo terminó premiándolo en dos décadas distintas.

La historia parece salida de una película protagonizada por el propio Eastwood: un hombre se marcha después de una frase cortante, pasa 20 años sin mirar atrás y solo regresa cuando tiene algo importante que recoger. No necesitó pedir otra invitación. Esta vez, la Academia tuvo que llamarlo para entregarle el Oscar.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
Te puede interesar